jueves, 29 de mayo de 2008

Macabra confusión

Durante un tiempo corrió el bulo de que era una leyenda urbana, pero el incidente, por rocambolesco que parezca, sucedió realmente.
El 26 de octubre de 2005, el cuerpo sin vida de una mujer de 42 años permaneció colgado a la intemperie durante horas a la vista de todos en Frederica, Delaware.
Todos pensaban que se trataba de un monigote de Halloween más, ya que las calles y casas de la ciudad estaban decoradas para la inminente fiesta.
La mujer se había colgado del árbol de una avenida con casas, bastante concurrida. Su cadáver, suspendido a unos seis metros del suelo, podía distinguirse fácilmente desde los coches que pasaban.
Según las autoridades locales, la explicación a este tétrico malentendido la tiene la decoración de Halloween, cada año más sofisticada. Los vecinos, no contentos con poner la típica calabaza iluminada fuera, cuelgan de sus casas o de los árboles de sus jardines esqueletos, brujas o figuras de ahorcados.
Fue esto lo que llevó a la gente a pensar que la suicida se trataba de uno más de los muchos espantajos decorativos por la fiesta de Halloween.

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