viernes, 6 de febrero de 2009

El Ejército del Futuro



No, no se trata de una Armada Continental de Tropas Biónicas sino del autor colectivo de un libro, "Seduciendo a Dios", que pretende ser un manual revolucionario, un edicto para la rebelión de las masas, el evangelio revelador que necesita el pueblo indolente de manera urgente.

Tras este nombre, El Ejército del Futuro, se esconden los creadores de la web literaria Proscritos.com. En el libro, este ejército virtual se encarna en la figura de una mujer, Inar de Solange, que es su comandante en jefe, una loba de mediana edad que con los hombres es mitad mantis, mitad apóstol y que se proclama a sí misma la mesías de un nuevo credo liberador.

Que no es más que abrirnos los ojos a unas cuantas verdades obvias y propagar un mensaje de insumisión y rebeldía con causa. Todo esto chateando con sus ligues, a los que comunica eslóganes de este tipo: "Una mamada consigue más que mil madres histéricas detrás de una pancarta".
Porque antes de nada que quede claro: la principal arma de este ejército es la palabra; y agregan: "cualquiera puede cogerla y disparar". Es una guerra de ideas que se libra en la Red, su campo de batalla.

Dicho esto, el libro arranca muy bien, se presenta bastante prometedor y subversivo, escupiendo verdades como puños en boca de esta comandante de furor ideológico y uterino. Los mejores textos, los más corrosivos y lúcidos, están concentrados al principio, una sucesión de capítulos escritos en estado de gracia.

Pero pronto, de repente, el petardazo inicial hace un ruido así como de "fiiiuuuuiis" y la traca final queda en nada. El libro empieza a flojear y perder fuelle revolucionario a partir del capítulo que narra el reencuentro de Inar de Solange con un viejo amante maduro, el que la inició en el sexo y la mareó un poco de niñata con eso de "Nena, tú vales mucho."
A partir de ahí la Mesías se centra en la nostalgia y en los hombres con los que se cita, no aparecen más consignas, todo se queda en anuncio de intenciones y en proclamarse portadora de la verdad sin acabar de revelarla.

El libro, más o menos a la mitad, se atasca y no avanza, no profundiza en las ideas soltadas a bocajarro en los primeros capítulos. Inar repite que tiene un mensaje importantísimo que hay que propagar pero se lo calla, dice que su misión es fundamental pero parece haberse reducido a tirarse los tíos con los que habla por el chat.
En los últimos capítulos ya no aporta nada: pasa a ser el diario de una mujer con doble crisis, la de los 40 y otra matrimonial, que busca volver a tener emociones fuertes creándose una identidad guerrera en las páginas de contactos para follarse a todo nick viviente con la excusa de captar adeptos.

Pese a todo, lo recomiendo. Aunque sólo sea por esos primeros capítulos, bien merece una lectura. A algunos, probablemente, les guste incluso hasta el final. Además, mola también el espíritu desinteresado del equipo que está detrás del libro: si no lo quieres comprar (o no te lo puedes permitir), lo puedes descargar gratis en su web.
Su filosofía: que el mensaje llegue a tanta gente como sea posible, por más que el mensaje, del que este libro pretende ser su biblia, comience echando humo y termine a medio gas...

2 comentarios:

marisol dijo...

Muchas gracias por tu artículo y por recomendar la lectura de Seduciendo a dios a pesar de que haya defraudado sus expectativas.

Es curioso que quienes se ven defraudados suelen ser hombres y quienes suscriben cada coma del libro, son en su mayoría mujeres, aunque también hay entregados lectores masculinos.

Sabíamos que no es un libro perfecto: se escribió bajo presión y en tiempo real, mientras mandábamos a Inar a reclutar, sin que nadie supiera dónde iba a acabar aquella aventura, sin que nadie supiera bien qué estábamos haciendo, porque nadie que conociéramos lo había hecho antes. Se escribió prácticamente al dictado de los hechos.

Sabíamos que muchos cerrarían el libro cabreados: no había ninguna fórmula mágica que lo solucionara todo. Un mesías puede iluminarte, pero nadie puede salvarte de ti mismo.

Probablemente su mayor mérito no sea el impulso revolucionario más o menos conseguido en algunas páginas, sino la existencia del libro en sí: ese ir y venir de la ficción a la realidad, ese tercer ojo. Ese poder de la palabra que consiguió la ayuda de quienes hablaban con la Comandante- personajes virtuales-, y que la entelequia creada en la red tomara forma de libro y llegara a tu sofá. A los sofás de miles de personas. Unas porque lo compran. Otras porque se lo descargan. Algunas escriben apasionados correos a Inar- sí, a Inar, el personaje- pidiéndole que les ponga en marcha.

Que tú hayas escrito sobre la Comandante mientras ella sigue luchando desde su universo de unos y ceros, te convierte en un invitado del Ejército del Futuro. La Comandante sólo lamenta que el libro no te haya hecho tan feliz como ella habría deseado. Pero es consciente de que, además de adoradores entregados, necesita críticas constructivas. Y me pide que te agradezca la tuya.

Cabalgamos, me ha dicho guiñándome un ojo antes de volver a subirse al caballo.

David Pallol dijo...

Querida Marisol,

Créeme si te digo que, en alguno de los primeros capítulos, llegué a aullar de gusto y que, en cualquier caso, aunque el final la chicha insurgente decayera, ha sido un libro que en general me ha parecido soberbiamente escrito y que he disfrutado hasta la última página.

Inar de Solange tiene los galones, los arrestos, el carisma de líder... pero debe dotar a su cruzada de más contenido.

Seguro que así, en estos momentos de tanto descontento con el sistema, reclutaría mucha más gente, hombres y mujeres.

De momento, ella se ha situado en vanguardia.
Qué mujer más fascinante y necesaria... Tengo ganas de que llegue el día de decirle con entusiasmo: "A sus órdenes, mi comandante!"

Pero antes tiene que completar el discurso...

Gracias por contestar a mi "crítica" con espíritu tan deportivo y recibe un afectuoso saludo.