martes, 22 de noviembre de 2011

Happy Pepero Day!


Yo no sé qué ocurre con la fecha del 20N que tiene una propensión de lo más tonta a pasar a los anales. Este último en nuestro país ha vuelto a quedar para el recuerdo: victoria aplastante del Partido Popular, con el mejor resultado obtenido hasta ahora en democracia.
Así que podíamos hacer como en Corea del Sur y celebrar el Pepero Day, con un ligero corrimiento de fechas, eso sí, que allí lo celebran el 11 de noviembre.
También podríamos dejarla tal cual, que el 11 de este mes también fue un día grande entre las filas del PP: Soraya Saenz de Santamaría dio a luz a una criatura que, probablemente, sea un futuro dirigente de la nación. Por supuesto, del PP. Por seguir la dinastía. O a lo mejor se rebela contra la madre y se hace de los anticapitalistas o algo peor, un sacerdote satánico, como ocurría en época de Franco con todos esos hijos de militares fachas que se hacían del PCE.


Pero no nos desviemos por carreteras comarcales que no llevan a ninguna parte. En Corea del Sur, el Pepero Day es el equivalente a San Valentín, y es igual de romántica y más comercial si cabe, puesto que allí la fiesta la instauró directamente, toma estrategia de márketing, la marca de dulces Lotte.
Uno de sus productos son los Pepero, unos barquillos de chocolate que vuelven locos a los coreanos.
Con lo que fiesta es superpopular. Ese día todo el mundo va con una caja roja de Peperos por la calle, dando, regalando, ofreciendo, compartiendo, sobre todo las parejas de enamorados.
Este año además ha sido el despiporre con la secuencia de unos: el 11 del 11 del 11 ha sido Super Pepero Day.
Como el 20N para los peperos.
Así que imagino que, a partir de ahora, todos los años cuando llegue el día se pondrán de lo más alegres recordando la efemérides e irán por la calle felicitándose: ¡Happy Pepero Day!
Y me parece muy bien. Porque si hay algo que ha conseguido ZP con esta elección de fecha es que nadie nunca más, cuando llegue el 20N, se vuelva a acordar ya de Franco.
A esto lo llamo yo una retorcida revancha histórica... Aunque a qué precio.

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