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jueves, 19 de abril de 2018
jueves, 11 de enero de 2018
Encuentre las diferencias
Durante décadas, en Australia, miles y miles de niños aborígenes fueron arrancados brutalmente de sus familias para ser educados en 'hogares cristianos blancos' y así 'civilizarse'.
Para quien prefiera la película al libro o al hilo, ahí está 'Australia' tocando el tema, protagonizada por Nicole Kidman y Hugh Jackman.
Son las llamadas 'stolen generations', o generaciones robadas.
En 2008, el primer ministro Kevin Rudd pedía perdón en el parlamento por esta mancha infame en la (breve) historia del país.
Era un gesto necesario, era un gesto importante y ya está hecho.
Allí parece que el concepto de 'dignidad nacional' se entiende mucho mejor.
Para quien prefiera la película al libro o al hilo, ahí está 'Australia' tocando el tema, protagonizada por Nicole Kidman y Hugh Jackman.
Son las llamadas 'stolen generations', o generaciones robadas.
En 2008, el primer ministro Kevin Rudd pedía perdón en el parlamento por esta mancha infame en la (breve) historia del país.
Era un gesto necesario, era un gesto importante y ya está hecho.
Allí parece que el concepto de 'dignidad nacional' se entiende mucho mejor.
En Canadá, durante casi dos siglos, vino a pasar lo mismo: hasta 150 mil niños aborígenes fueron separados de sus familias para, de nuevo, 'forzar' su asimilación en la nueva sociedad, blanca y cristiana.
Para ello no encontraron mejor forma que entregarlos a internados católicos de pesadilla, con trato denigrante y monjas villanas.
En ellos, los niños abducidos tenían prohibido hablar su idioma o practicar su cultura autóctona.
La idea era 'matar lo indio en el niño.'
Murieron más de 6 mil críos en los internados del infierno. Muchos otros sufrieron abusos fisicos y sexuales, de acuerdo con el informe presentado en 2015 por -oh, maravilla- la CTR, siglas en inglés para la Comisión de Verdad y Reconciliación.
En 2008, el entonces primer ministro de Canadá pidió perdón públicamente a los supervivientes. El actual, Justin Trudeau, ha llegado al extremo de pedirle al papa Francisco que también se disculpe por el papel de la iglesia católica en lo que el informe de la CTR calificó de 'genocidio cultural.'
En Canadá, lo de la 'reparación a las víctimas' no es una frivolidad: es un compromiso que se toma muy en serio.
España es otra cosa. Aquí la dignidad como país, la incapacidad de cerrar viejas heridas, de saldar deudas morales con lo más oscuro de nuestro pasado brilla por su ausencia.
Aquí hacemos como que no ha pasado nada. Y mejor no meterte a revolver la mierda, que todavía te pueden represaliar.
Pero hay vergüenzas que no se pueden tapar, ni silenciar eternamente.
El affaire de nuestros bebés robados es otro crimen de lesa humanidad. Debería remover la conciencia de cualquier persona decente.
Entre la década de 1940 y la de 1990, se calcula que un mínimo de 300 000 niños y niñas -TRES-CIENTOS-MIL- fueron arrebatados a sus madres legítimas para ser entregados -o vendidos- a otras familias.
Esto es un escándalo que debería sacarnos los colores a todos. E investigarse a fondo, con todas las consecuencias. Y pedir perdón por ello.
Pero aquí nadie se inmuta.
Esta ha sido, hasta ahora, la comparecencia oficial de un presidente del gobierno español para disculparse públicamente ante las víctimas:
Y eso es precisamente lo que yo siento: d.e.s.o.l.a.c.i.ó.n.
Para ello no encontraron mejor forma que entregarlos a internados católicos de pesadilla, con trato denigrante y monjas villanas.
En ellos, los niños abducidos tenían prohibido hablar su idioma o practicar su cultura autóctona.
La idea era 'matar lo indio en el niño.'
Murieron más de 6 mil críos en los internados del infierno. Muchos otros sufrieron abusos fisicos y sexuales, de acuerdo con el informe presentado en 2015 por -oh, maravilla- la CTR, siglas en inglés para la Comisión de Verdad y Reconciliación.
En 2008, el entonces primer ministro de Canadá pidió perdón públicamente a los supervivientes. El actual, Justin Trudeau, ha llegado al extremo de pedirle al papa Francisco que también se disculpe por el papel de la iglesia católica en lo que el informe de la CTR calificó de 'genocidio cultural.'
En Canadá, lo de la 'reparación a las víctimas' no es una frivolidad: es un compromiso que se toma muy en serio.
España es otra cosa. Aquí la dignidad como país, la incapacidad de cerrar viejas heridas, de saldar deudas morales con lo más oscuro de nuestro pasado brilla por su ausencia.
Aquí hacemos como que no ha pasado nada. Y mejor no meterte a revolver la mierda, que todavía te pueden represaliar.
Pero hay vergüenzas que no se pueden tapar, ni silenciar eternamente.
El affaire de nuestros bebés robados es otro crimen de lesa humanidad. Debería remover la conciencia de cualquier persona decente.
Entre la década de 1940 y la de 1990, se calcula que un mínimo de 300 000 niños y niñas -TRES-CIENTOS-MIL- fueron arrebatados a sus madres legítimas para ser entregados -o vendidos- a otras familias.
Esto es un escándalo que debería sacarnos los colores a todos. E investigarse a fondo, con todas las consecuencias. Y pedir perdón por ello.
Pero aquí nadie se inmuta.
Esta ha sido, hasta ahora, la comparecencia oficial de un presidente del gobierno español para disculparse públicamente ante las víctimas:
domingo, 29 de mayo de 2016
Mi X-periencia FB
Con el testimonio esta semana de Epaminondas Gumucio, guía turístico de Pripiat:
‘A estas alturas, creo que no podría vivir sin el componente folclórico de Facebook.
Es el colorante para paellas que le da color a mi muro de inicio. Me refiero a esos perfiles de amigos que postean continuamente homenajes a la Guardia Civil, a los lejías, a las fuerzas armadas y en general todo lo que lleve uniforme, porque ellos son muy amantes del orden y la autoridad.
Estoy seguro de que si se permitieran algún morbo sexual, sería el de lamer unas botas militares.
Aunque supongo que con encender la luz tienen bastante.
Son casi todos muy capillitas, con lo que la devoción al Cristo o Virgen local está asegurada.
Si además llega Semana Santa y a la imagen del Cristo o la Virgen la levantan unos legionarios, el orgasmo puede ser múltiple.
Dejan muy claro, en posts de rotación pesada, lo orgullosos que están de su bandera, acompañada a veces de un claim bastante agresivo: ‘esta es mi bandera, yo estoy muy orgulloso de ella, si tú no lo estás, pírate’.
Resultan un poco exaltados, lo sé, pero son el pimentón de mi muro de inicio.
No podría vivir sin ellos, aunque confieso que hay algo de masoquismo.
Musicalmente, por ejemplo, no tenemos nada que ver.
Sus greatest hits son la marcha real, la salve rociera, el himno de infantería y el Que Viva España de Manolo Escobar, ese gran clásico de borracheras de sangría.
Para ellos ser español es algo que hay que proclamar con orgullo a cada momento, no vaya a ser que me despiste y los tome por esquimales o la invasión de los ultracuerpos.
No conocen el término medio: si eres español y no te sientes rabiosamente español, hasta el punto de espumar por la boca, tienes un problema, y muy serio. Como de tener que seguir tratamiento médico.
Yo en el fondo les envidio. Me gustaría ser tan conformista como ellos. Ya les puede llegar la mierda al cuello, ya puede reventar el mundo que a ellos lo único que les importa y les hace felices es que la bandera rojigualda ondee bien hermosa en el balcón del ayuntamiento y no les falte la procesión de la Virgen.
En realidad son muy fans de cualquier tradición.
Digo yo que tendrá que ver conque la mayoría viva en pueblos.
Lo digo sin ningún tipo de desprecio, al contrario: en mi opinión, la España profunda luce un kitsch adorable.
Solo hay que ver las fotos de perfil de muchas de estas españolísimas mujeres, posando con un vestidito muy repollo en nochevieja o en alguna boda, comunión o bautizo, a ser posible con lazo en la cintura y tela de raso con bien de brillo. Suelen completar el conjunto pashmina o mantilla española.
Eso cuando posan solas, porque lo más habitual es que aparezcan en familia o en pareja, dando un sentido a su vida.
¿Qué más? Ah sí, la palabra ETA les produce convulsiones, su equipo de fútbol es el Real Madrid, ya vivan en Motilla del Palancar o en Illescas, y son furiosamente antipodemitas.’
‘A estas alturas, creo que no podría vivir sin el componente folclórico de Facebook.
Es el colorante para paellas que le da color a mi muro de inicio. Me refiero a esos perfiles de amigos que postean continuamente homenajes a la Guardia Civil, a los lejías, a las fuerzas armadas y en general todo lo que lleve uniforme, porque ellos son muy amantes del orden y la autoridad.
Estoy seguro de que si se permitieran algún morbo sexual, sería el de lamer unas botas militares.
Aunque supongo que con encender la luz tienen bastante.
Son casi todos muy capillitas, con lo que la devoción al Cristo o Virgen local está asegurada.
Si además llega Semana Santa y a la imagen del Cristo o la Virgen la levantan unos legionarios, el orgasmo puede ser múltiple.
Dejan muy claro, en posts de rotación pesada, lo orgullosos que están de su bandera, acompañada a veces de un claim bastante agresivo: ‘esta es mi bandera, yo estoy muy orgulloso de ella, si tú no lo estás, pírate’.
Resultan un poco exaltados, lo sé, pero son el pimentón de mi muro de inicio.
No podría vivir sin ellos, aunque confieso que hay algo de masoquismo.
Musicalmente, por ejemplo, no tenemos nada que ver.
Sus greatest hits son la marcha real, la salve rociera, el himno de infantería y el Que Viva España de Manolo Escobar, ese gran clásico de borracheras de sangría.
Para ellos ser español es algo que hay que proclamar con orgullo a cada momento, no vaya a ser que me despiste y los tome por esquimales o la invasión de los ultracuerpos.
No conocen el término medio: si eres español y no te sientes rabiosamente español, hasta el punto de espumar por la boca, tienes un problema, y muy serio. Como de tener que seguir tratamiento médico.
Yo en el fondo les envidio. Me gustaría ser tan conformista como ellos. Ya les puede llegar la mierda al cuello, ya puede reventar el mundo que a ellos lo único que les importa y les hace felices es que la bandera rojigualda ondee bien hermosa en el balcón del ayuntamiento y no les falte la procesión de la Virgen.
En realidad son muy fans de cualquier tradición.
Digo yo que tendrá que ver conque la mayoría viva en pueblos.
Lo digo sin ningún tipo de desprecio, al contrario: en mi opinión, la España profunda luce un kitsch adorable.
Solo hay que ver las fotos de perfil de muchas de estas españolísimas mujeres, posando con un vestidito muy repollo en nochevieja o en alguna boda, comunión o bautizo, a ser posible con lazo en la cintura y tela de raso con bien de brillo. Suelen completar el conjunto pashmina o mantilla española.
Eso cuando posan solas, porque lo más habitual es que aparezcan en familia o en pareja, dando un sentido a su vida.
¿Qué más? Ah sí, la palabra ETA les produce convulsiones, su equipo de fútbol es el Real Madrid, ya vivan en Motilla del Palancar o en Illescas, y son furiosamente antipodemitas.’
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lunes, 1 de febrero de 2016
Echarse al monte (a lo bucólico)
El monte del Pilar, entre Pozuelo y Majadahonda, ha sido un lugar muy especial para mí estos últimos años. Esta maltratada reserva forestal ha sido mi guarida, mi refugio, mi jardín secreto. Casi un santuario. Allí me sentía protegido. A salvo.
A veces me perdía en su interior y me situaba en algún punto donde ni siquiera se oía el lejano rumor de los coches; solo silencio, de ese que estresa a un urbanita. Entonces me parecía estar a kilómetros de todo. Reconfortado. Seguro. Como en un útero vegetal. Donde he tenido momentos de recogimiento y satori y me ha parecido que el viento, entre los árboles, susurraba el nombre de Mary.
Tratar de interpretar el lenguaje del viento entre los árboles no es fácil. A veces suena suave y zalamero como un amante cubano. Otras suena como enfadado y parece que gruñe, se queja por algo o me regaña. Y me siento intimidado porque es como si diera voz al consejo de sabios del bosque, compuesto por sacerdotisas arcaicas de la Madre Tierra, venerables druidas celtas y algún fauno al que imagino mitad macho cabrío mitad macho peludo de Ralf König, con un olor intenso entre animal y mineral y muy bien dotado. Sí, lo sé: es solo fantasía. Pero una fantasía muy sexy.
Una linde bordada con inicial, como los pañuelos antiguos.
Debilidades que te permites cuando te ves condenado, como Arthur Machen, a vagar por la periferia de las ciudades e imaginar la existencia de las criaturas del bosque. Aunque las que evocas, en realidad, pertenezcan a otro ecosistema, el de los bosques boreales y brumosos, y el paisaje del monte del Pilar sea lo que técnicamente se denomina ‘monte bajo mediterráneo’. Que incluye una convincente postal toscana: la villa que hasta 1987 fue residencia de los Oriol y que hoy es centro de formación de Mapfre, con su entrada en pendiente bordeada de cipreses.
El antiguo palacio de los Oriol, recreando la Toscana.
La familia Oriol es una de las grandes propietarias históricas del monte (hace años, de hecho, todo el mundo lo conocía como ‘la finca de los Oriol’). Como buenos oligarcas españoles, eran católicos devotos: la única condición que pusieron a Mapfre cuando adquirió el palacete fue que respetaran la capilla en la que habían celebrado toda la vida misa diaria. Como no era cuestión de tener un cura en nómina, Mapfre utilizó el espacio para crear un museo ad hoc de arte religioso dedicado al escultor Venancio Blanco.
En el monte
hay también un tramo muy latino -pero latino en el sentido clásico, nada de
reguetón-, una carreterita de asfalto que recuerda a la Via Apia: flanqueada
por altos pinos piñoneros, conduce hasta la entrada del Cerro del Coto, centro
espiritual del monte pero del bando de los malos. Supongo que el consejo de sabios
del bosque, evidentemente pagano, ya tiene bastante con aguantar a estos.
Uno de los paneles de azulejos a la entrada, con las frases en euskera 'Ongi Etorri' (bienvenido) y 'Aurrera' (adelante). Hacen alusión al origen vasco de los Oriol. El otro panel (abajo) muestra una imagen de la Virgen del Pilar sometida a un peeling bastante agresivo.
El Cerro del Coto es una extensa finca que la familia Oriol decidió donar en su día a los Legionarios de Cristo. Hoy parece que se arrepienten de haber sido tan rumbosos y andan a la gresca, pero ponte tú ahora a echar a estas garrapatas de un terreno que les donaste.
Parece mentira que no supieran en lo que se estaban metiendo. Les iba a llamar ingenuos, pero qué puedes esperar de los fans del amigo imaginario.
El Cerro del Coto es una extensa finca que la familia Oriol decidió donar en su día a los Legionarios de Cristo. Hoy parece que se arrepienten de haber sido tan rumbosos y andan a la gresca, pero ponte tú ahora a echar a estas garrapatas de un terreno que les donaste.
Parece mentira que no supieran en lo que se estaban metiendo. Les iba a llamar ingenuos, pero qué puedes esperar de los fans del amigo imaginario.
Los legionarios, mientras tanto, han tomado posesión del recinto, delimitándolo celosamente con alambrada y ampliándolo con varios edificios. Cuenta también con un campo de fútbol -que usa este equipo de fuera- y una cancha de baloncesto donde -lo juro- he visto jugar a unas chicas con pololos.
Ver algo así a estas alturas del siglo XXI me supuso todo un shock cultural; recuerdo que las espié un rato a través del seto porque, sencillamente, no daba crédito; me recordaba a historias de posguerra que me contaba mi madre, cuando la obligaban a jugar al basket así.
Las jugadoras recatadas que vi seguramente formaban parte del grupo de piadosas mujeres que viven en el cerro del Coto en régimen casi de clausura, lejos del mundanal ruido. Ellos las llaman mujeres consagradas a Cristo. Son anacoretas hardcoretas. Para mí, unas alienadas. En fin, ellas sabrán.
Cerca del
cerro se hallan las discretas instalaciones de GREFA, con hospital de
animales y una parte que se puede visitar y que despliega dioramas de la vida
salvaje.
Por todo el monte del Pilar existen también restos de su pasado como
finca de explotación agrícola y ganadera.
A día de hoy todavía lo atraviesa todas las tardes un rebaño de cabras y ovejas con su pastor, un recio tipo castellano con pinta de don Pimpón y que te saluda como un personaje de Delibes, ‘a las buenas tardes’.
A día de hoy todavía lo atraviesa todas las tardes un rebaño de cabras y ovejas con su pastor, un recio tipo castellano con pinta de don Pimpón y que te saluda como un personaje de Delibes, ‘a las buenas tardes’.
El mismo pastor que, un día tórrido de verano, al cruzarse
conmigo y verme sin camiseta me recriminó: ¿qué hace usted medio desnudo?' Y sí,
de repente me vi desnudo, como el emperador, como Adán y Eva después de comer
del fruto prohibido, y corrí a taparme mis vergüenzas.
No quiero ni imaginarme a este pastor vieja escuela en una playa nudista.
No quiero ni imaginarme a este pastor vieja escuela en una playa nudista.
La torreta de viglancia. Otra fantasía sexual es echar un polvo ahí arriba.
La gente va allí a practicar deporte, a pasear, a perderse. Hay momentos concurridos, sobre todo los fines de semana, pero no es lo normal. Si lo comparas con el ajetreo de un parque urbano como el del Retiro, el monte del Pilar es la tundra siberiana.
Un sitio que da mucha paz pero donde también puedes encontrar armas de guerra. Un lugar donde la gente que se cruza contigo te dice ‘hola’ no porque nos conozcamos todos sino porque somos pocos y resulta un poco incómodo ignorarse. El monte del Pilar es uno de esos lugares donde todavía puedes sentirte solitario.
Una última nota a los interesados: en el monte del Pilar no hay cruising. Lo sé, es una decepción. Sería interesante algo de cancaneo cerca del enclave de los Legionarios de Cristo, aunque solo sea por el contraste. Espero que los del patronato del monte lo acepten como sugerencia.
sábado, 16 de enero de 2016
¡Toc Toc! ¿Quién es? La Santa Inquisición
Está la España ultracatólica que no gana para disgustos. Por si no tenían bastante con el desparrame de hostias consagradas de Abel Azcona y el affaire Rita Maestre, aparece ahora en escena una muchacha mallorquina muy desenvuelta -qué tendrá esa isla que es cuna de tanta moderna/mamarracha/divertida-. Y les ha dado otro sofoco.
Samantha Hudson, que así se llama esta mezcla amateur de Lady Gaga y Putilatex, no es más que un adolescente que baila su revolución hormonal con un particular mensaje a la Iglesia que tiene todo el desparpajo punk y trasgresor.
El mismo que los obispos a la hora de abrir esas bocas inspiradas por el espíritu santo y cagarla, claro que en un caso es 'libertad de expresión' y en el otro, el Expediente Samantha, una clara provocación, una ofensa, una blasfemia.
Yo oigo lo de blasfemia y me suena a Inquisición y le pongo la cara de Bernardo Gui en El nombre de la rosa. Brrrrr. También me recuerda a Pakistán, país pionero donde ya se aprobó en su día una ley antiblasfemia. El resultado hasta hoy ha sido que ya se ha cobrado un buen puñado de víctimas mortales, entre ellas varios periodistas y políticos.
Ah, el Islam, ambivalente como todo en la vida: tan atrasado para muchos, tan vanguardia para otros. Porque un argumento recurrente en las mentes de corta y pega es el de 'seguro que no se atreven a hacerlo en una mezquita, o a decir lo mismo de Mahoma en Arabia Saudí' y te das cuenta de que en el fondo lo que les pasa es que envidian la manera musulmana de lidiar con estas cosas.
Si por ellos fuera, mandarían a Abel, Rita y Samantha a la hoguera, como en los buenos viejos tiempos.
Es que si no te toman por el pito de un sereno. Especialmente en España, donde si algún día llega a reinar el Sagrado Corazón de Jesús, será en medio de un sonoro cachondeo.
Aquí no se toma en serio ni a Dios, y mira que nos han atado en corto. Encima se sorprenden de que esté tan arraigado entre nosotros el anticlericalismo. No se explican estos conatos de rebeldía, ya ves tú. Y así hemos llegado a esta situación, en que España es tan católica como anticlerical.
Como en tantas otras cosas, sin término medio.
Lo cierto es que una parte importante del país es anticlerical porque está de tanto obispo entrometido y religión omnipresente hasta las tetas. Se puede pedir resignación cristiana hasta cierto punto, pero llega un momento, cuando la situación se hace insoportable, en que estallas.
El control de la Iglesia ha sido tan opresivo, tan agobiante y castrante que el anticlericalismo ha sido la reacción lógica a tantos siglos de explotación, dominio y bullying moral sobre la población. Por eso aquí la tradición anticlerical es casi tan antigua como la católica. Es más, una no existiría sin la otra. Se alimentan mutuamente.
El día que los católicos ultramontanos se relajen y cedan un poco, lo harán los anticlericales también. Así de sencillo.
Hasta entonces, el anticlericalismo será un producto tan español como la paella y viviremos esta inevitable tensión. Tampoco es tan mala: inspira y ayuda mucho también a la creatividad irreverente y sacrílega, de la que los vídeos insertados en el post son un buen muestrario.
Y Samantha Hudson, su última diva.
Frente a una Iglesia inquisitorial y fanática, su respuesta espontánea y fresca en forma de canción ha sido 'comedme el coño'. Es una válvula de escape, y desde luego mucho menos violenta que ponerse a matar frailes o quemar conventos, que es la otra posible reacción.
Samantha ha optado por la mejor forma de rebelarse, que es la burla, el troleo, el no tomárselo en serio, el hacerle un corte de mangas con un humor ácido y electrodisolvente.
Es la venganza más inocente, aunque a la tropa del rosario reaccionario le saque igualmente de quicio.
Es que menuda insolencia, qué atrevimiento, dónde vamos a llegar. Ellos no están acostumbrados a que se les lleve la contraria, a escuchar voces distintas, a que les ridiculicen su visión integrista de España. Lo suyo ha sido siempre imponer la fe por sus santos cojones.
No han salido del constructo mental en que a los disidentes se les mandaba a la hoguera, como en los tiempos de la Inquisición, o al paredón, como en los días del Generalísimo bajo palio. No han conocido otra cosa.
Aquí, durante mucho tiempo, a quien pensaba distinto se le aplastaba.
Y eso siguen intentando. El nacional-catolicismo sigue rampante y muy activo, Entre las estrellas invitadas al show del catolicismo más carca: los Legionarios de Cristo (del que es miembro una hermana de Ana Botella), el movimiento Comunión y Liberación, los focolares o los kikos.
Pero la gran primadonna es el Opus, prácticamente dueño del país. Está por todos lados, copa todas las esferas de poder, muchos medios de comunicación, bancos, universidades, empresas... Y además tienen dinero para extender aún más su enorme influencia. Y crear opinión. De esto se encargan muy bien. De hecho, solo se oyen las suyas. Da igual el programa de TV -como también da igual la cadena, repito que el Opus está por todas partes-: en todos ellos salen siempre los mismos colaboradores y tertulianos, tradicionalistas hasta la médula, retrógrados hasta lo sombrío, intelectualmente casposos.
A ninguno de ellos, por supuesto, le escucharás nunca criticar o cuestionar la religión. Son sus mejores perros guardianes. Y no hay quien contrarreste o refute sus opiniones porque, simplemente, no dan chance.
Los librepensadores y ateos están vetados.
Esto es evidente en la televisión, tanto pública como privada: nunca verás unos debates enconados y a la vez tan necesarios como los The Big Question. Ni un documental revelador como Religulous de Bill Maher. Ni monólogos explosivos contra la fe como los de George Carlin o Ricky Gervais. Ni a figuras públicas cuestionando abiertamente la religión como Brad Pitt o Morgan Freeman. Ni a pensadores como Sam Harris o el difunto Christopher Hitchens, ni a científicos ateos como Neil Tyson Degrasse o Richard Dawkins.
Esto es impensable aquí.
En este país, para nuestra desgracia, nunca ha habido democracia cristiana, solo integrismo católico. Y España, por su bien, necesita derribar esta última frontera. La religión no puede seguir siendo tabú. Tiene también que someterse a debate, a confrontación de ideas y cruda exposición de lo que realmente significa. Es otro privilegio que debe caer.
Ya lo dijo don Manuel: 'Es una cuestión de salud pública'.
Mientras lo vamos consiguiendo, siempre nos quedará youtube.
Y por cierto, Samantha: olé tu coño divino.
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domingo, 26 de octubre de 2014
Un look para toda la vida
Ese es el look Nuevas Generaciones, tan inamovible como sus ideas.
Es como el elixir de la eterna juventud pero con trampa: es la juventud de los que nunca tuvieron juventud, de esos amigos y compañeros tuyos, normalmente de familia bien, que, mientras tú vivías tus años mozos como si no hubiera un mañana, ellos, asquerosamente responsables (al menos desde tu punto de vista) preferían encerrarse a casa a estudiar porque estaban, invariablemente, preparando unas oposiciones.
Y no unas cualesquiera: nada de sacar plaza de cartero, bibliotecario o administrativo en el ayuntamiento, ellos apuntan alto: de abogado del Estado, notario, registrador de la propiedad, inspector de Hacienda o diplomático no bajan.
Los cachorros peperos podrán ser unos mocosos, pero son unos mocosos ambiciosos.
Paradigma de esto es el pequeño Nicolás, que suena a cuento de los hermanos Grimm y el muchacho, en realidad, lo que da es mucha grima.
A mí por lo menos me causa una gran aprensión. Es como un minifloriano. O un protoaznar. O un embrión de Alejandro Agag. Una criatura a medio hacer, a la que le falta un hervor o dos, un engendro repelente y terrible que está empezando a tomar cuerpo ante tus ojos.
La gente le ve como un héroe, una máquina, un crac y a mí en cambio me da miedo. Me perturba sobremanera.
El pequeño Nicolás es como la invasión de un ultracuerpo imberbe que ha salido de una vaina del jardín del portavoz del PP para ocupar algún día su lugar.
Para definir la sensación que me produce solo se me ocurre un anglicismo: creepy.
Es la gran ventaja de este estilismo, que el que lo luce lo mismo puede tener 20 que 40 años que uno como que no los distingue.
Al menos, tengan la edad que tengan, la camiseta de rugby a rayas, a ser posible de Ralph Lauren, la llevan con el mismo y desconcertante desparpajo. Lo que permite, además, herederla de padres a hijos y de estos a nietos sin la menor fisura generacional.
Pertenecer a las NNGG es cultivar un look preppy atemporal, sin fecha de caducidad, como de haberte quedado atrapado de por vida en un campus universitario... del Opus.
El look NNGG es como un gusano estilístico-temporal: empiezan con él de adolescentes y no lo cambian ya nunca.
Y para qué lo van a cambiar si va acorde con sus principios y valores: es aburrido, conservador, apolillado y de un modosito que repele.
Yo creo que es una estrategia de ambiguación. Una especie de pacto con el diablo que les permite parecer siempre una cosa imprecisa entre un joven viejuno y un señor de gomina jovial. Es un aspecto predecible y convencional que se prolonga toda tu vida y con el que las franjas de edad se confunden y difuminan. Hasta en la mentalidad.
No es que envejezca con ellos, sería más exacto decir que es un estilo que ya nació viejo; de ahí que despiste tanto y veintañeros y cuarentones nos parezcan intercambiables; ya dije una vez que estos peperos clónicos nos lo pondrían realmente difícil en una rueda de reconocimiento.
Es un look, no obstante, que permite ciertas libertades, así como para compensar tanta formalidad y porque ellos, aunque se sienten en una junta de directivos o aspiren a hacerlo, en el fondo tienen su corazoncito bohemio y a veces se ponen Un velero llamado libertad de José Luis Perales y hasta se emocionan escuchándolo.
Sobre todo cuando dice eso de 'Y en el cielo descubrió gaviooootas, tralará, azules como el mar...'
Pero a lo que iba. Es ese conato de espíritu bohemio que en el fondo tienen el que por otro lado les lleva, como válvula de escape, a cultivar ciertos toques de indómita rebeldía.
Su atuendo puede ser clásico y nada arriesgado, pero se permiten romper la formalidad de su estricto dresscode con atrevidas notas de color: verde lima, amarillo limón, rosa chicle... que violentan con osada pero calculada estridencia la triste monotonía de los tonos oscuros, nazarenos y pardos.
También se permiten un toque hippy y contestatario en las pulseras, con debilidad por las de cuero trenzado y, una vez más las de colores, predominando la combinación roja y verde de Gucci o el rojo y gualda de la bandera de España.
Pero donde más desafiantes se muestran es en lo capilar.
Entramos en el territorio de las melenas onduladas al viento, cuidadosamente despeinadas, los flequillos transgresores, las patillas de hacha o de bandolero romántico o ese contraste expresionista entre cabellos teñidos como ala de cuervo y barbas y bigotes canos.
Ahí están, para corroborarlo, Bárcenas, Agag, Moragas, Güemes, el mismo Floriano y, por supuesto, Aznar, el referente supremo, ese Cid Campeador renacido, el gurú neoliberal que escribió Cartas a un joven español.
Que no debía ser otro, vistos los acontecimientos, que nuestro pequeño Nicolás, sin duda su lector más receptivo, su pupilo más aventajado, ese aprendiz de brujo que, en un alarde de precocidad, ha superado al maestro tanto en lo ético como en lo estético.
Otros se ríen de sus aventuras, otros las jalean, a mí repito que este niño me da mucho miedo.
Bajo esa máscara de querubín se esconde un verdadero monstruo vestidito, eso sí, de lo más formal.
Ilustración 'Corazas de tela' por Cristóbal Fortúnez, de su blog faunamongola.
lunes, 10 de febrero de 2014
viernes, 31 de enero de 2014
Prepárate cuando te quedes embarazada a partir de ahora porque...
O el bolero pronto de moda:
'Mujer, si puedes tú con Dios hablar,
pregúntale si yo alguna vez
te he dejado abortar...'
domingo, 22 de diciembre de 2013
10 medidas del PP para el 2014
Nº 1: Blasfemar en lugares públicos comportará multas de hasta 600.000 €, excomunión y pena eterna.
Nº 2: El Congreso de los Diputados se convertirá en Congreso Eucarístico Internacional, esperando repetir el éxito de la edición de 1952.
Nº 3: En acto solemne y con presencia de las autoridades eclesiásticas, el apóstol Santiago será proclamado mascota oficial de la marca España y la Virgen del Pilar, campeona de liga.
Nº 4: El rezo del rosario será obligatorio en colas, salas de espera y de embarque, paradas de autobús y otros ratos muertos. Tatuárselo será un plus para obtener plaza de policía o bombero.
Nº 5: Por presiones de la insaciable Conferencia Episcopal, se colgarán crucifijos de todas las farolas para recordarnos a quien hizo posible el milagro de la electricidad con lo de 'hágase la luz'. La primera en instalarlos será Ana Botella.
Nº 6: Se condenará al índice de libros prohibidos '50 sombras de Grey' y, en general, cualquier obra de ese género abominable que es el porno para mamás. 'Las madres españolas decentes no se pueden permitir fantasías sexuales mientras cuidan de la casa y los niños', declarará a propósito cualquier ministro del Opus.
Nº 7: Se segregarán las piscinas municipales por sexos, así como el trasporte público. En las playas se hará más la vista gorda porque primará sobre esta norma el derecho de admisión: se privatizarán todas.
Nº 8: Se hará efectivo el nombramiento de Francisco Marhuenda como Inquisidor Mayor del Reino.
Nº 9: Un real decreto dispondrá que en adelante los representantes públicos jurarán sus cargos ante un altar de campaña en el Cerro de los Ángeles, en eterno desagravio al Sagrado Corazón de Jesús fusilado por los rojos.
Nº 10: Toda oposición a plaza de funcionario público incluirá, además del temario, una semana de peregrinación o romería y otra de ejercicios espirituales. Además los que la aprueben, y en agradecimiento, deberán ir de rodillas a un santuario mariano, Lourdes, Fátima o Génova.
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