sábado, 23 de junio de 2012
Yo, mí, me, conmigo
"La compañía telefónica de Nueva York realizó un detallado estudio de las conversaciones por teléfono y comprobó cuál es la palabra que se usa con mayor frecuencia en ellas.
Sí, ya ha adivinado usted: es el pronombre personal "yo".
Fue empleado 3.990 veces en 500 conversaciones telefónicas.
Yo. Yo. Yo. Yo.
Cuando mira la fotografía de un grupo en que está usted, ¿a quién mira primero?"
(Dale Carnegie, "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas")
Esta entrada se la quiero dedicar a todos los que me puedan reprochar que este no es más que otro blog d'auteur, un egoblog más en esa jungla de subjetividad, mirarse el ombligo y autobombo descarado que es la Red, un redundante ejercicio de solipsismo.
Y no es eso, no. Es la humana condición, de la que yo -sí YO- tampoco me libro.
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lunes, 11 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
La conexión del zorro
Sean Hannity y su impecable estilismo capilar
O the fox connection. Tranquilos, que ahora explico por qué. Tras una pausa retrofuturista, que un regreso al futuro siempre viene bien en un presente de arenas movedizas, seguimos con la amena serie dedicada a animales políticos.
A mí me habría encantado que le pusiera la voz ese pedazo de narrador naturalista que es David Attenborough y, de hecho, me puse en contacto con él, pero tenía otros compromisos, así que vamos a lanzarnos a la piscina de una vez.
Antonio Jiménez y lo mismo.
Esta entrada se llama la conexión del zorro porque no sé ustedes, pero yo al menos hay veces que no distingo a Intereconomía de la Fox, especialmente si no llevo las gafas o me he ventilado una botella de Somontano.
Me pasa, en primer lugar, por el abuso de laca y/o gomina de sus presentadores masculinos. Frente al lacado peinado aerodinámico de un Sean Hannity, nosotros tenemos a ese figurín que presenta El gato al agua con tanto estilo, tinte y manicura, tan retrosexual de mentalidad y, sin embargo, tan metrosexual como busto parlante, efecto al que contribuye esa voz engolada como de 'encantado de escucharme a mí mismo'.
Los dos me resultan una mezcla imposible entre un galán de cine antiguo y una marica vieja del Griffin's, que es un garito de Madrid frecuentado desde hace tres glaciaciones por dinosaurios gays tuneados que es un primor y una grima verlos.
Anne Coulter, rubia, mona, pija y rancia.
Luego están ellas, por supuesto. El hecho de que las Barbies fascistas se parezcan tanto tampoco ayuda: termino por no distinguir a Isabel San Sebastián de Anne Coulter. Además de que dicen las mismas tonterías. Aquí, por otro lado, cabría preguntarse por qué todas las mujeres conservadoras son rubias. Creo que he leído algún sesudo artículo por ahí que lo explica. Pero lo cierto es que si destinaran el dinero que gastan en peluquería a apadrinar un niño del Tercer Mundo, las ONGs se quedarían en paro.
Es que llega un punto ya en que es surrealista. Imagina, por ejemplo, que ha habido un crimen en la calle Serrano o en la sede de Génova y la sospechosa respondiera a la siguiente descripción: "edad imprecisa entre los 25 y los 45 años, piel naranja de rayos UVA, media melena con mechas rubias, perlitas en las orejas". No habría forma de distinguir en la rueda de reconocimiento a unas de otras, todas clones de Ana Mato.
Isabel San Sebastián y más de lo mismo.
El mensaje que yo quería lanzar, de todos modos, es que Intereconomía y la Fox son estética e ideológicamente intercambiables. Hay matices, por supuesto: el idioma y el vino que aquí se pimplan en directo, pero vamos, poco más. Y es que España, en el fondo, es el país que menos se parece a EEUU que más se parece a los EEUU. Allí son muy religiosos, aquí también; con una diferencia crucial: allí puedes mear sobre una biblia, quemar un corán o cocinar un cristo, que todo lo permite la libertad de expresión; si hay algo sagrado en los EEUU, pero sagrado de verdad, es la primera enmienda.
En lo del aborto y el matrimonio gay coinciden totalmente; de hecho, en cuestiones como esta, la derecha de allí inspira a la de aquí como si fuera el Espíritu Santo: es la que dicta consignas e ideario a nuestros neoliberales desde hace años que, simplemente, lo adaptan a la idiosincrasia local (ya saben, ese rey tan campechano, la siesta, la bandera, la tortilla, Gibraltar español, la corrupción caciquil, la Semana Santa y los toros).
Ana Mato, básicamente sospechosa.
También comparten las formas. O antiformas, diría yo, del mismo modo que su sistema tiene los antisistemas que tanto aborrecen. El código de estilo de la derecha sauvage es argumentar bazofia y despreciar al que no piensa como ellos.
Si se limitaran a insultar a la inteligencia, bueno, tendría un pase; pero no, su defensa siempre se basa en un buen ataque, mejor cuanto más bajo. Con lo que, además de golf y pádel, su deporte favorito es el insulto personal.
Y se dan casos no ya análogos, sino de una simetría que asusta, a uno y otro lado del Atlántico. Solo hay que ver cómo se ponen con las que no defienden su modelo provida, ese que aboga porque no haya abortos y nazcan todos los niños porque claro, a algunos habrá que esclavizar para que nos fabriquen los bolsos de Louis Vuitton, tanto el auténtico como la copia.
Eduardo García Serrano, o el abuso de gomina te convierte en tertuliano mutante.
Bueno, quizá exagero, como también exageraba ese basilisco engominado que es Eduardo García Serrano cuando llamó 'guarra', 'puerca' y 'zorra repugnante' a la entonces consejera catalana de Sanidad porque había emitido unos folletos en los que animaba a los jóvenes a masturbarse, una práctica sexual de lo más sana e infinitamente mejor que tantas y tantas pajas mentales. Sobre todo cuando lo que te la menea es el brazo incorrupto de Santa Teresa.
Con lo que hemos pasado de la conexión del zorro a la de la zorra, or the slut connection. Porque aquí fue Marina Geli, pero en los EEUU le tocó a Sandra Fluke, una estudiante de derecho en la universidad de Georgetown que osó defender la norma de la Administración Obama por la cual las universidades y ONGs católicas debían incluir el control de la natalidad en su cobertura de salud.
La voz de la América profunda, donde tienen rodeos en vez de toros.
Tan incendiaria declaración inflamó las iras del locutor de radio ultraconservador Rush Limbaugh, que la atacó y tildó de 'puerca' y 'prostituta'. Allí, donde pese a todo lo que se les pueda reprochar la sociedad civil está mejor organizada, hubo un éxodo de más de 30 anunciantes del programa y Limbaugh se acabó disculpando. Como también lo hizo Eduardo García Serrano, que no podía ser menos que su doppelganger norteamericano.
Es curioso, se creen con la exclusiva de la clase y luego no tienen ninguna. Al fin y al cabo, todos tenemos una gran capacidad de autoengaño. Y la de ellos no es que sea grande, es que rebosa.
Muchas veces me pregunto en qué especie de realidad paralela vive la gente como Limbaugh o Eduardo García Serrano, porque tanto llamar zorra y puta a toda mujer que no se comporta como su santa esposa, y no sé yo qué pasaría si un día por fin descubrieran que sus santas esposas son a veces las más putas.
Y olé por ellas, que conste.
lunes, 28 de mayo de 2012
Dieselpunk
Yo no tengo muy claro qué es el zeitgeist de una época, pero a veces, aunque no sea consciente, como que me atrapa y me envuelve en su torbellino. O en su abrazo de oso. Si no no se explica que, justo cuando haya parido el libro 'Madrid Art Decó', descubra que hay un movimiento retrofuturista relacionado con ese estilo y su era: el Dieselpunk, tan asociado a él que también es conocido como Decopunk.
A esto lo llamo andar lubricado con el espíritu de los tiempos. O ser oportuno, no sé. El caso es que me van a permitir, cazándola al vuelo, un poco de autopromo. Así soy yo, autorreferencial como los programas de Tele 5, que es un modelo de televisión que se retroalimenta a sí misma.
Y no es que pretenda ser el Paolo Vasile de los blogs, pero bueno, hago mis pinitos. Pero vamos a dejarnos de árboles. Aquí no se trata de cantar a la naturaleza sino a la industria, al progreso y a la máquina.
Sobre todo a la máquina, a su potencia y belleza de líneas, a ser posible con un esbelto diseño aerodinámico, como se hacía en los años 20, 30 y 40 del siglo XX, como consecuencia del progreso tecnológico y de la influencia del Manifiesto Futurista.
Y esa misma época, extendiéndola hasta la década de 1950 e incluyendo en ella elementos bélicos de la Segunda Guerra Mundial, de ciencia-ficción, de literatura pulp, de cine noir, de superhéroes con pistolas de rayos, es en la que se inspira el Dieselpunk.
Es una corriente nostálgica bastante reciente y que va más allá del Steampunk, ese fenómeno que todavía están regurgitando las pocas revistas de tendencias que quedan. Como gracias a ellas, las últimas mohicanas, el Steampunk es más o menos conocido por el gran público, lo mejor que podemos hacer es comparar el Dieselpunk con él.
El dieselpunk, para empezar, es su sucesor natural en el tiempo: si el steampunk se inspira en el periodo que va de 1850 a 1910, el arco temporal del Dieselpunk se extiende de la década de 1920 a la de 1950. Es además más underground, oscuro y hasta gótico, tomando tanto del tenebroso Expresionismo alemán como de una ciudad de ficción como Gotham City y esos urbanismos de rascacielos colosales con carreteras y vías de metro a varios niveles. De lo que no tiene nada es de la acartonada hipocresía victoriana: es atrevido y audaz, escucha jazz y apuesta por las vanguardias.
El Dieselpunk se ensucia con aceite y gasolina y prefiere los paisajes industriales y las salas de máquinas llenas de palancas esotéricas, enormes engranajes de ruedas dentadas y manómetros de cristal rajado. Mientras el Steampunk es hierro, bronce, madera y cuero, el Dieselpunk es acero bruñido y cromo brillante y, en vez de moverlo el vapor, lo mueve un motor de combustión interna. Y mucho más rápido.
El dieselpunk, por último, confía plenamente en el futuro, es visionario y mucho más épico y heroico que el steampunk, como muy bien refleja la película Dieselpunk por excelencia, Sky Captain and the world of tomorrow.
Película que constituyó todo un homenaje a una exposición capital, El mundo del mañana, que se celebró en Nueva York en 1939-40 y que podría servir de escenario perfecto a cualquier trama Dieselpunk. Como también los decorados de La vida futura, película de 1936 de William Cameron Menzies, en cuyos diseños vanguardistas se contó con la colaboración del pintor, escultor y fotógrafo húngaro Laszlo Moholy-Nagy.
De todas formas, quien quiera una explicación más detallada, la podrá encontrar aquí. Y en este interesantísimo blog, hacerse una idea de la reivindicación estética del movimiento mediante fotos y carteles.
Llámalo casualidad o extraña armonía con el zeitgeist, esa en la que de repente todo encaja, pero a mí este movimiento retrofuturista me viene de perlas como complemento a la publicación del libro; no podíamos haber estado mejor sincronizados.
Ya digo que, a lo tonto, como siempre, me veo engolfado de lleno en el espíritu de los tiempos, que no se tiene por qué aparecer necesariamente a medianoche como los de Dickens; se te puede revelar en cualquier instante.
Y esta vez lo ha hecho para unir mi libro dedicado al art decó madrileño y el Dieselpunk en, como suele decirse, un maridaje perfecto.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Animales políticos
La civilización no ha vuelto a ser la misma desde que se aceptó pulpo como animal de compañía, dirán algunos. Otros pondrán como hito el día de 1997 en que presentaron a Dolly, la oveja clónica. Yo sostengo que esto se ha puesto patas arriba, dando además un triple salto mortal en el aire, desde que el elefante, símbolo tradicional de los republicanos norteamericanos, se ha convertido también en la mascota de los republicanos españoles a raíz del incidente en Botsuana, por mucho que unos republicanos y otros no tengan nada que ver.
Salvo en el bicho, claro. Porque los republicanos de allí suelen tener un tocino rancio por ideología y los de aquí suelen ser, en su inmensa mayoría, de izquierdas. No tienen en común más que el nombre y, ahora también, la mascota. Piruetas que hace la vida.
Aunque para paradoja final, paradoja de traca, paradoja perfecta, el caso del toro de Osborne, adoptado en nuestro país como emblema por los españolistas más recalcitrantes y toreros.
Alucinados se quedarían muchos de ellos si supieran que lo diseñó un comunista acérrimo, lo que una vez más me convence de vivir en un planeta gobernado por las leyes de la relatividad, la contradicción y la ironía y me impide, por otra parte, tomarme nada demasiado en serio.
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viernes, 11 de mayo de 2012
Países hechos un trapo
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miércoles, 2 de mayo de 2012
La carrera religiosa explicada a los niños
También conocida en seminarios, catequesis, internados religiosos y sacristías por el informal y más lúdico nombre de 'Corre corre que te pillo, monaguillo'.
Amén de ser un trabajo seguro en estos tiempos de tribulación, y de tener detrás el respaldo y la experiencia de una multinacional como Vaticano Inc., si tienes más piernas que escrúpulos lo podrás encontrar hasta divertido.
Gorditos y asmáticos, por tanto, casi mejor abstenerse.
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