lunes, 1 de febrero de 2016

Echarse al monte (a lo bucólico)


El monte del Pilar, entre Pozuelo y Majadahonda, ha sido un lugar muy especial para mí estos últimos años. Esta maltratada reserva forestal ha sido mi guarida, mi refugio, mi jardín secreto. Casi un santuario. Allí me sentía protegido. A salvo.
A veces me perdía en su interior y me situaba en algún punto donde ni siquiera se oía el lejano rumor de los coches; solo silencio, de ese que estresa a un urbanita. Entonces me parecía estar a kilómetros de todo. Reconfortado. Seguro. Como en un útero vegetal. Donde he tenido momentos de recogimiento y satori y me ha parecido que el viento, entre los árboles, susurraba el nombre de Mary.



Tratar de interpretar el lenguaje del viento entre los árboles no es fácil. A veces suena suave y zalamero como un amante cubano. Otras suena como enfadado y parece que gruñe, se queja por algo o me regaña. Y me siento intimidado porque es como si diera voz al consejo de sabios del bosque, compuesto por sacerdotisas arcaicas de la Madre Tierra, venerables druidas celtas y algún fauno al que imagino mitad macho cabrío mitad macho peludo de Ralf König, con un olor intenso entre animal y mineral y muy bien dotado.  Sí, lo sé: es solo fantasía. Pero una fantasía muy sexy.
Una linde bordada con inicial, como los pañuelos antiguos.

Debilidades que te permites cuando te ves condenado, como Arthur Machen, a vagar por la periferia de las ciudades e imaginar la existencia de las criaturas del bosque. Aunque las que evocas, en realidad, pertenezcan a otro ecosistema, el de los bosques boreales y brumosos, y el paisaje del monte del Pilar sea lo que técnicamente se denomina ‘monte bajo mediterráneo’. Que incluye una convincente postal toscana: la villa que hasta 1987 fue residencia de los Oriol y que hoy es centro de formación de Mapfre, con su entrada en pendiente bordeada de cipreses.


El antiguo palacio de los Oriol, recreando la Toscana.

La familia Oriol es una de las grandes propietarias históricas del monte (hace años, de hecho, todo el mundo lo conocía como ‘la finca de los Oriol’). Como buenos oligarcas españoles, eran católicos devotos: la única condición que pusieron a Mapfre cuando adquirió el palacete fue que respetaran la capilla en la que habían celebrado toda la vida misa diaria. Como no era cuestión de tener un cura en nómina, Mapfre utilizó el espacio para crear un museo ad hoc de arte religioso dedicado al escultor Venancio Blanco.

En el monte hay también un tramo muy latino -pero latino en el sentido clásico, nada de reguetón-, una carreterita de asfalto que recuerda a la Via Apia: flanqueada por altos pinos piñoneros, conduce hasta la entrada del Cerro del Coto, centro espiritual del monte pero del bando de los malos. Supongo que el consejo de sabios del bosque, evidentemente pagano, ya tiene bastante con aguantar a estos.

Uno de los paneles de azulejos a la entrada, con las frases en euskera 'Ongi Etorri' (bienvenido) y 'Aurrera' (adelante). Hacen alusión al origen vasco de los Oriol. El otro panel (abajo) muestra una imagen de la Virgen del Pilar sometida a un peeling bastante agresivo.

El Cerro del Coto es una extensa finca que la familia Oriol decidió donar en su día a los Legionarios de Cristo. Hoy parece que se arrepienten de haber sido tan rumbosos y andan a la gresca, pero ponte tú ahora a echar a estas garrapatas de un terreno que les donaste. 
Parece mentira que no supieran en lo que se estaban metiendo. Les iba a llamar ingenuos, pero qué puedes esperar de los fans del amigo imaginario.


Los legionarios, mientras tanto, han tomado posesión del recinto, delimitándolo celosamente con alambrada y ampliándolo con varios edificios. Cuenta también con un campo de fútbol -que usa este equipo de fuera- y una cancha de baloncesto donde -lo juro- he visto jugar a unas chicas con pololos
Ver algo así a estas alturas del siglo XXI me supuso todo un shock cultural; recuerdo que las espié un rato a través del seto porque, sencillamente, no daba crédito; me recordaba a historias de posguerra que me contaba mi madre, cuando la obligaban a jugar al basket así. 

Las jugadoras recatadas que vi seguramente formaban parte del grupo de piadosas mujeres que viven en el cerro del Coto en régimen casi de clausura, lejos del mundanal ruido. Ellos las llaman mujeres consagradas a Cristo. Son anacoretas hardcoretas. Para mí, unas alienadas. En fin, ellas sabrán.



Cerca del cerro se hallan las discretas instalaciones de GREFA, con hospital de animales y una parte que se puede visitar y que despliega dioramas de la vida salvaje. 
Por todo el monte del Pilar existen también restos de su pasado como finca de explotación agrícola y ganadera. 
A día de hoy todavía lo atraviesa todas las tardes un rebaño de cabras y ovejas con su pastor, un recio tipo castellano con pinta de don Pimpón y que te saluda como un personaje de Delibes, ‘a las buenas tardes’.

El mismo pastor que, un día tórrido de verano, al cruzarse conmigo y verme sin camiseta me recriminó: ¿qué hace usted medio desnudo?' Y sí, de repente me vi desnudo, como el emperador, como Adán y Eva después de comer del fruto prohibido, y corrí a taparme mis vergüenzas. 
No quiero ni imaginarme a este pastor vieja escuela en una playa nudista.

La torreta de viglancia. Otra fantasía sexual es echar un polvo ahí arriba.

El rebaño trashumante pone la banda sonora del monte con su cencerreo itinerante, que permite calcular la distancia a la que se encuentra de ti. Porque sí, lo confieso: desde entonces evito al pastor. En realidad, cuando voy al monte, procuro evitar a todo el mundo. 
La gente va allí a practicar deporte, a pasear, a perderse. Hay momentos concurridos, sobre todo los fines de semana, pero no es lo normal. Si lo comparas con el ajetreo de un parque urbano como el del Retiro, el monte del Pilar es la tundra siberiana.

El palacio de Cotoblanco, mirando a la sierra.

Un sitio que da mucha paz pero donde también puedes encontrar armas de guerra. Un lugar donde la gente que se cruza contigo te dice ‘hola’ no porque nos conozcamos todos sino porque somos pocos y resulta un poco incómodo ignorarse. El monte del Pilar es uno de esos lugares donde todavía puedes sentirte solitario.


Y tiene un mirador junto a las románticas ruinas del palacio de Cotoblanco con una vista espectacular de la sierra madrileña, salpicada de grúas de la construcción (hace años era peor, había más grúas que picos). 
Una última nota a los interesados: en el monte del Pilar no hay cruising. Lo sé, es una decepción. Sería interesante algo de cancaneo cerca del enclave de los Legionarios de Cristo, aunque solo sea por el contraste. Espero que los del patronato del monte lo acepten como sugerencia. 


Me pregunto qué pensarán los creacionistas al leer aquí que 'la sierra de Guadarrama pertenece a las montañas más antiguas de la península, formadas hace 250 millones de años durante el Plegamiento Hercínico'. Entra claramante en conflicto con sus creencias. Lo más seguro es que se lo tomen como propaganda oficial del cientificismo ateo y se indignen. Me pregunto también si llegará el día en que habrá que quitar este tipo de paneles informativos para no ofenderles.

sábado, 16 de enero de 2016

¡Toc Toc! ¿Quién es? La Santa Inquisición



Está la España ultracatólica que no gana para disgustos. Por si no tenían bastante con el desparrame de hostias consagradas de Abel Azcona y el affaire Rita Maestre, aparece ahora en escena una muchacha mallorquina muy desenvuelta -qué tendrá esa isla que es cuna de tanta moderna/mamarracha/divertida-. Y les ha dado otro sofoco.

Samantha Hudson, que así se llama esta mezcla amateur de Lady Gaga y Putilatex, no es más que un adolescente que baila su revolución hormonal con un particular mensaje a la Iglesia que tiene todo el desparpajo punk y trasgresor.
El mismo que los obispos a la hora de abrir esas bocas inspiradas por el espíritu santo y cagarla, claro que en un caso es 'libertad de expresión' y en el otro, el Expediente Samantha, una clara provocación, una ofensa, una blasfemia.



Yo oigo lo de blasfemia y me suena a Inquisición y le pongo la cara de Bernardo Gui en El nombre de la rosa. Brrrrr. También me recuerda a Pakistán, país pionero donde ya se aprobó en su día una ley antiblasfemia. El resultado hasta hoy ha sido que ya se ha cobrado un buen puñado de víctimas mortales, entre ellas varios periodistas y políticos.

Ah, el Islam, ambivalente como todo en la vida: tan atrasado para muchos, tan vanguardia para otros. Porque un argumento recurrente en las mentes de corta y pega es el de 'seguro que no se atreven a hacerlo en una mezquita, o a decir lo mismo de Mahoma en Arabia Saudí' y te das cuenta de que en el fondo lo que les pasa es que envidian la manera musulmana de lidiar con estas cosas.
Si por ellos fuera, mandarían a Abel, Rita y Samantha a la hoguera, como en los buenos viejos tiempos.



Es que si no te toman por el pito de un sereno. Especialmente en España, donde si algún día llega a reinar el Sagrado Corazón de Jesús, será en medio de un sonoro cachondeo.
Aquí no se toma en serio ni a Dios, y mira que nos han atado en corto. Encima se sorprenden de que esté tan arraigado entre nosotros el anticlericalismo. No se explican estos conatos de rebeldía, ya ves tú. Y así hemos llegado a esta situación, en que España es tan católica como anticlerical.
Como en tantas otras cosas, sin término medio.

Lo cierto es que una parte importante del país es anticlerical porque está de tanto obispo entrometido y religión omnipresente hasta las tetas. Se puede pedir resignación cristiana hasta cierto punto, pero llega un momento, cuando la situación se hace insoportable, en que estallas.
El control de la Iglesia ha sido tan opresivo, tan agobiante y castrante que el anticlericalismo ha sido la reacción lógica a tantos siglos de explotación, dominio y bullying moral sobre la población. Por eso aquí la tradición anticlerical es casi tan antigua como la católica. Es más, una no existiría sin la otra. Se alimentan mutuamente.



El día que los católicos ultramontanos se relajen y cedan un poco, lo harán los anticlericales también. Así de sencillo.
Hasta entonces, el anticlericalismo será un producto tan español como la paella y viviremos esta inevitable tensión. Tampoco es tan mala: inspira y ayuda mucho también a la creatividad irreverente y sacrílega, de la que los vídeos insertados en el post son un buen muestrario.
Y Samantha Hudson, su última diva.

Frente a una Iglesia inquisitorial y fanática, su respuesta espontánea y fresca en forma de canción ha sido 'comedme el coño'. Es una válvula de escape, y desde luego mucho menos violenta que ponerse a matar frailes o quemar conventos, que es la otra posible reacción.
Samantha ha optado por la mejor forma de rebelarse, que es la burla, el troleo, el no tomárselo en serio, el hacerle un corte de mangas con un humor ácido y electrodisolvente.
Es la venganza más inocente, aunque a la tropa del rosario reaccionario le saque igualmente de quicio.



Es que menuda insolencia, qué atrevimiento, dónde vamos a llegar. Ellos no están acostumbrados a que se les lleve la contraria, a escuchar voces distintas, a que les ridiculicen su visión integrista de España. Lo suyo ha sido siempre imponer la fe por sus santos cojones.
No han salido del constructo mental en que a los disidentes se les mandaba a la hoguera, como en los tiempos de la Inquisición, o al paredón, como en los días del Generalísimo bajo palio. No han conocido otra cosa.
Aquí, durante mucho tiempo, a quien pensaba distinto se le aplastaba.

Y eso siguen intentando. El nacional-catolicismo sigue rampante y muy activo, Entre las estrellas invitadas al show del catolicismo más carca: los Legionarios de Cristo (del que es miembro una hermana de Ana Botella), el movimiento Comunión y Liberación, los focolares o los kikos.
Pero la gran primadonna es el Opus, prácticamente dueño del país. Está por todos lados, copa todas las esferas de poder, muchos medios de comunicación, bancos, universidades, empresas... Y además tienen dinero para extender aún más su enorme influencia. Y crear opinión. De esto se encargan muy bien. De hecho, solo se oyen las suyas. Da igual el programa de TV -como también da igual la cadena, repito que el Opus está por todas partes-: en todos ellos salen siempre los mismos colaboradores y tertulianos, tradicionalistas hasta la médula, retrógrados hasta lo sombrío, intelectualmente casposos.
A ninguno de ellos, por supuesto, le escucharás nunca criticar o cuestionar la religión. Son sus mejores perros guardianes. Y no hay quien contrarreste o refute sus opiniones porque, simplemente, no dan chance.
Los librepensadores y ateos están vetados.



Esto es evidente en la televisión, tanto pública como privada: nunca verás unos debates enconados y a la vez tan necesarios como los The Big Question. Ni un documental revelador como Religulous de Bill Maher. Ni monólogos explosivos contra la fe como los de George Carlin o Ricky Gervais. Ni a figuras públicas cuestionando abiertamente la religión como Brad Pitt o Morgan Freeman. Ni a pensadores como Sam Harris o el difunto Christopher Hitchens, ni a científicos ateos como Neil Tyson Degrasse o Richard Dawkins.
Esto es impensable aquí.

En este país, para nuestra desgracia, nunca ha habido democracia cristiana, solo integrismo católico. Y España, por su bien, necesita derribar esta última frontera. La religión no puede seguir siendo tabú. Tiene también que someterse a debate, a confrontación de ideas y cruda exposición de lo que realmente significa. Es otro privilegio que debe caer.
Ya lo dijo don Manuel: 'Es una cuestión de salud pública'.
Mientras lo vamos consiguiendo, siempre nos quedará youtube.

Y por cierto, Samantha: olé tu coño divino.

martes, 29 de diciembre de 2015

Mis 10 héroes del 2015


1.   José Mujica. El ex presidente de Uruguay es una lección de humildad, compromiso y ética con patas. Un viejito resabiado y sin pelos en la lengua, a veces hasta lo áspero, encorvado y chaparrito pero con una altura moral que lo convierte en faro del mundo. No es fácil vivir con coherencia, pero Mujica hace que lo parezca. Gracias por existir, maestro.


2. Stéphane Charbonnier, director asesinado de la revista Charlie Hebdo. Murió con las botas puestas, defendiendo su compromiso con la libertad de expresión. Yo tampoco entendí la postura de Willy Toledo, tratando de justificar este crimen: se columpió de lado a lado. 
Qué ganas de obcecarse y de confundir las cosas: A Stéphane y sus compañeros no los mataron porque Occidente bombardee nada, los mataron por satirizar a su profeta y su religión. Por atreverse a bromear con ello, es más, reivindicando el derecho a hacerlo. En una entrevista, Stéphane citó la famosa frase 'Prefiero morir de pie a vivir de rodillas' y fue consecuente hasta el final. Madera de héroe le llamo a esto.  


3.      La abuela siria del vídeo, que planta cara a unos sicópatas del ISIS y les canta las 40. Yo creo que es la edad lo que reprime a los barbudos de degollarla in situ -bueno, eso y que conoce el Corán mejor que ellos-, porque ella desde luego no se corta un pelo: les encara sin miedo y una tras otra les suelta verdades como puños, en una ráfaga verbal como de kalashnikov. 
El día que los liberen de esta horda, que le levanten a esta abuela tan valiente un monumento en alguna rotonda de su pueblo.



4.      Anonymous. Los nuevos cibervengadores, un colectivo mundial de hacktivistas que parecen salidos de un capítulo de Black Mirror y tienen ese punto de fantasma justiciero on line que solo añade más carisma a sus acciones. 
Fueron de los primeros en reaccionar sensatamente tras los atentados de París: atacar al Daesh donde más les duele, en las redes sociales donde hacen constante proselitismo, y en Internet, que es el medio que los del Estado Islámico han sabido explotar tan bien. Bravo por ellos. 



5.     Los socorristas voluntarios de la empresa catalana Pro-Activa, que llevan desde el pasado verano rescatando refugiados del mar en las islas griegas. Los nuevos almogávares del altruismo. O cuando el grito de ¡desperta ferro! se convierte en una acción de humanidad. Hasta el momento han salvado más de 200 vidas. Medalla al mérito civil ya.



6.    Yanis Varoufakis. El vengador del pueblo griego, carismático y sexy. Se enfrentó al austericidio dictado por Merkel con espíritu de guerrero espartano. Esta vez los persas pasaron, pero durante unas semanas devolvió la dignidad a su gente. 
Con él se aventó la leyenda urbana de que su mujer había inspirado, en su época de estudiante en una art school británica, ese himno de los 90 que fue Common people. Ironías  de la vida, él acabaría defendiendo a la gente corriente frente a la plutocracia europea, con un coraje helénico que no se veía desde las Termópilas



7.  Manuela Carmena, por la entereza con que aguanta la lapidación mediática de la derecha, entre la que provoca un odio acérrimo digno de mejores demonios. No han tenido piedad con ella, no le han dado la más mínima oportunidad: olvidando las más elementales reglas de cortesía (que parecen reducirse a saber utilizar los cubiertos), se han lanzado a echarle mierda encima desde el minuto uno. Es lo que tiene ser tan ruiz. 
Ella, pese a todo, sigue siendo una señora, tan de los pies a la cabeza como las suyas. Con una trayectoria admirable y una calidad humana que salta a la vista. 
Ánimo, alcaldesa.    




8.      Femen. Sus armas son las de Afrodita A: pechos fuera, método de guerrilla urbana controvertido pero mediáticamente eficaz. Aunque solo sea porque se han manifestado por la causa de los homosexuales en Rusia, su lucha es mi lucha. Y debería ser la de todos, porque estas chicas allí donde van denuncian la opresión y la falta de libertad. 
Descubrí a Inna Shevchenko, una de sus activistas, en el documental Everyday rebellion y me pareció una mujer valiente y con las ideas muy claras: sabe lo que hace y a lo que se expone. En Femen tienen los ovarios bien grandes, y lo demuestran continuamente: además de tetas exhiben un coraje que ya quisiéramos muchos de nosotros. 



9.      Ashraf Fayadh, el escritor sentenciado a muerte en Arabia Saudí por apostasía. Otro valiente. La libertad de conciencia sí que es un derecho humano y debe prevalecer sobre falsas pamplinas como la libertad religiosa, que de libertad no tiene nada porque solo funciona en un único sentido: tolerarles todo a los que no toleran nada que no sea lo suyo. 
Arabia Saudí me recuerda a Abdallah, el niño consentido e insoportable que martiriza a los habitantes de Moulinsart en Stock de Coque. Nadie le chista porque es el hijo del emir; por eso toleran y disculpan sus diabluras. 
Con ellos pasa lo mismo: mientras tengan petróleo bajo el culo, se les consentirá todo. Y hasta se les pone a presidir el consejo de DD HH de la ONU, cuando tienen la mayor tasa anual de decapitaciones per cápita. 
Arabia Saudí es la semilla del mal islamista, el reino de Mordor en la tierra, una broma pesada como las de Abdallah. En un mundo menos hipócrita, sería un país apestado. 
Sueño con el día en que se les sequen los pozos.


10.  El padre Ángel. Abrí la lista con un señor que es ejemplo vivo de ética ciudadana, lo cierro con otro que lo es de cristianismo militante. Por iniciativas suyas como la de abrir 24 horas la iglesia de San Antón de Madrid o la cena de nochebuena para indigentes que promovió en el Ayuntamiento. Habrá un Christopher Hitchens que le busque las sombras, pero para mí es de esos tipos que te devuelven la fe en la humanidad. Además, le encuentro íntegro y sincero. Si lo de su nombre no es casualidad, este ángel ya se ha ganado sus alas en la tierra.   

lunes, 21 de diciembre de 2015

La segunda transición



Que puede que comience definitivamente con la ampliación del pantone político pero que también ha traído un cambio de tonalidades, mucho más natural y favorecedor. Esto como efecto más inmediato de las elecciones del 20 de diciembre.

Porque no me refiero tanto al fin del bipartidismo -tampoco ha sido un c ataclismo, pero sí se ha llevado un buen zarpazo- como a otra cosa más inaprensible y etérea, eso que llaman atmósfera o clima, lo que se nota en el ambiente. Y lo que se nota es que se ha abierto una puerta y ha entrado una corriente que ha renovado el aire. Lo mejor de todo es que con ella ha entrado también el color, como en los televisores de los años 70.

Hemos dejado atrás los tonos mortecinos del NO-DO de posguerra y España ha recuperado el colorido, que tan bien le sienta porque en el fondo es muy gitana, para seguir cantándole al PP, que ha usado y abusado de su mayoría absoluta, que no la posee, que ha dejado de ser suya. 
El golden oldie no cambia la letra pero su sonido se actualiza. La melodía es la misma, pero la música suena mejor. De un día para otro hemos pasado de una España retro y casposa a otra muy distinta que le da la vuelta al clásico, que lo interpreta a su manera, que remezcla lo vintage y abandona el tufo a carca. Gracias a unas elecciones, hemos pasado de una España en blanco y negro a otra España en color. Casi nada.

sábado, 19 de diciembre de 2015

10 cosas irritantes de Facebook


1. Las fotos de niños con síndrome de Down o de negritos (o incluso de negritos con síndrome de Down) acompañadas de un mensaje parecido a este: ‘¿A que soy lindo? Pero sé que no me compartirás porque eres racista.’
Yo a esto lo llamo chantaje de lo más burdo. Lo malo es que hay gente que pica; será que tienen mala conciencia.


2. Esa variante de lo anterior en que la foto ha subido un grado de truculencia y ahora muestra un niño con leucemia, una enfermedad rarísima o con una deformación horrible, de las duras de ver, pidiéndote un ‘Amén’. Como si fuera a servir de algo o, lo que es peor, aceptando con resignación la voluntad de su dios, por terrible y cruel que sea.
Mejor tomárselo con humor, como hacen en EE UU los seguidores del Monstruo Espagueti Volador, los pastafaris, que en estos casos contestan con un 'Ramen', poniendo una foto como la de arriba.


3. Perros, perros y más perros. I mean, honestly. Qué soberano empacho canino: camadas por repartir, chuchos que rescatar, cachorritos que adoptar o que salvar… Siempre me tendrás ahí contra el maltrato animal, pero respecto a tanto perro abandonado el problema es de base.
Esto debería ser como cuando adoptas un niño, que te exigen mil requisitos. O como cuando sacas una licencia de armas, porque tener un perro es también una responsabilidad muy grande. Los aspirantes deberían someterse a una entrevista previa o a tests de compatibilidad, un mínimo proceso que los evaluara como aptos para tener una mascota. O no. Así nos evitaríamos tanto drama producto de la inconsciencia y FB no parecería una perrera virtual ni el casting para un remake de La dama y el vagabundo.


4, Los monotema. Son muy cansinos, todo el día spinning around en el círculo vicioso de su única obsesión. Están los letraheridos, o más bien los letrasesinados, esos de formato antiguo (el libro-e para ellos es blasfemia) y gustos de abuelo que se sienta a leer con pantuflas en un sillón de orejas. Un clásico entre ellos: la típica foto de libro y taza de café sobre el velador (ellos lo llaman así) de un café igualmente letraherido, bohemio o con solera, mejor si los cafés son en distintas ciudades.
Otro colectivo especialmente pesado con lo suyo son los veganos. Pero también están los viajeros infatigables, los que están todos los días de conciertos o a la caza del vinilo (mostrando por supuesto sus últimos trofeos), los montañeros/campestres y los ‘místicos’, que también se las traen con su matraca de terapias alternativas y frases ‘iluminadoras’.


5. Esos memes y vídeos que llevan años pululando por el ciberespacio, donde flotan ya como chatarra cósmica, y que todavía alguien, a estas alturas, descubre como si fueran nuevos. No me lo explico. ¿En qué mundo viven? ¿No están todo el día conectados a Internet como yo?
Internet va a la velocidad de la luz y tú no puedes quedarte atrás: el meme que te hacía gracia hace 15 minutos ahora es una reliquia. Ni te cuento ya la sensación naftalinosa que da que lo postees con entusiasmo de novicia tres años después.


6. El tsunami de necrológicas y esquelas que inunda el muro de inicio cada vez que fallece alguien, ya sea primera figura del rock, actriz nonagenaria del Hollywood dorado o un oscuro pianista dodecafónico polaco. De repente todos eran muy fans y uno entonces se lo explica: esa persona no murió de éxito, que la han matado.


7. Los que JAMÁS interactúan contigo, bien por timidez, por indiferencia -que duele, no te voy a decir que no- o porque simplemente tienen un ego más grande que el tuyo. No es que me irriten exactamente, es un fenómeno que me hace gracia y que podríamos llamar ‘vidas paralelas en FB’ o incluso ‘compartimentos estancos’.
Son relaciones morbosas, intrigantes y pasivo-agresivas que no acabas de racionalizar, pero también es verdad que FB no sería lo mismo sin ellas. Solo tienes que dejar de ser celoso y aceptar que la gente tenga su propia autonomía.  


8. A esa nueva Dorothy Parker que es Diana Aller le da cosica la gente que practica el autobombo. Estoy de acuerdo, pero también soy más indulgente: es algo que en mayor o menor medida hacemos todos. El FB no deja de ser un tablón de anuncios y, al fin y al cabo, la vanidad es uno de los motores del mundo.
Encuentro mucho más creepy una subcategoría dentro del autobombo: la de las personas que se premian a sí mismas con un ‘like’ nada más postear algo. Por lo general es el único que reciben, ya que no tienen muchos amigos (por lo que he observado, menos de 50) y para colmo tampoco les hacen mucho caso, con lo que ese auto-‘me gusta’ les sirve de premio de consolación. Un poco triste en el fondo.


9. Las histerias colectivas o fenómenos virales sin sentido, como lo del cierre del Café Comercial, que yo creo que ahí se alcanzó un paroxismo.
Al menos para mí fue un punto de inflexión, como de WTF? Fueron días de mucha vergüenza ajena, y me di cuenta de lo fácilmente que la gente pierde el oremus en las redes sociales, pero es que viral viene de virus y su patrón de comportamiento es el mismo. Hay que tener un sistema de defensas muy sólido para no dejarse contagiar.


10. Las campañas de activismo tipo ‘contra el recibo de la luz, apaga las luces una hora’ o algo así. Rula por los muros que da gusto, aunque luego no apaga la luz ni el tato, más que nada porque a ver quién sigue posteando, wasapeando, blogueando o tuiteando a oscuras. Cosas de ese postureo rampante que también define FB.
Algo más patético resulta ver a gente corriente y moliente, esos que comparten contigo el vagón de metro, apuntarse a campañas de celebrities como la de echarse un cubo de agua helada encima. Me pregunto qué harían si a las celebrities, por una buena causa, les diera por despeñarse por un barranco…