domingo, 3 de septiembre de 2017

domingo, 9 de julio de 2017

Derogación YA

Un país moderno -sobre todo si pretende ser una start-up nation- no puede permitirse estos anacronismos.
Otra cosa es que queramos ser como Pakistán...

martes, 6 de junio de 2017

El Frente Ateo de Liberación te necesita



Si el vídeo anterior era grande, este es del tamaño de la Antártida y además hilarante.
Vamos a ponerlo en contexto. El enfrentamiento tiene lugar en 2012 en Melbourne, Australia, durante la celebración de la Convención Mundial Atea, que a algunos les suena a aquelarre satánico cuando el aquelarre satánico en realidad estaba fuera, chillando y vociferando con banderas de Al Qaeda, pancartas aberrantes y ortodoxo dresscode coránico.

Sin que nadie les invitara a la fiesta, los barbudos islámicos comienzan imprecando a los asistentes con gritos de 'Arded en el infierno' y 'Arrepentíos ante Alá', pero los ateos, superado un primer momento de desconcierto, reaccionan rápido, se agrupan ante los barbamulás y repiten a coro una pregunta incisiva: '¿Dónde están las mujeres?'

Aquí empiezan ya a amortiguar el griterío de los barbudos, a los que -como siempre están de mala leche y peleados con el mundo- les dedican también esa oda al optimismo y el buen rollo que es la canción final de La Vida de Brian.
Nótese la ironía.
A continuación, apagando cada vez más el berreo furibundo de los salafistas, corean también: 'Bullshit', es decir, 'caca de vaca'. Pero lo que me hizo soltar una carcajada antológica fue cuando empiezan a gritar 'ZZ Top', por aquello de las barbas y estableciendo una divertida analogía, por más que los barbudos islamistas suenen más a banda de black metal que a rock'n'roll.

Otro momento inmenso es cuando los bárbaros con barba les gritan 'Infieles' y los ateos lo repiten sin complejos, señalándose a sí mismos. Lo que me hace sonreír y sentirme muy orgulloso de haber elegido, una vez más, el lado de los valientes.
Está claro que los muyahidines pancarteros no previeron esto, que los ateos hicieran piña y contraatacaran hasta acorralarlos, Y es así, rodeados por los pecadores de la pradera, cuando se les ve más reducidos que nunca a lo que en realidad son: un puñado de fantoches ridículos, amargados y patéticos.

Lo último que hay que hacer es ponerse a su altura. Todo lo contrario, hay que situarse muy por encima de ellos. Que es lo que hicieron los asistentes a esta convención, dando una buena lección a esta panda de espantapájaros.
La respuesta de los ateos no solo es ejemplar ante el odio exaltado de los islamistas folloneros, es que eleva lo de 'rebota, rebota y en tu culo explota' a la categoría de arte. Y lo hacen replicando con ingenio y, más que ninguna otra cosa, sentido del humor, el mismo que les falta a los fanáticos de cualquier religión pero especialmente a estos.

Hicieron muy bien: el sentido del humor es la mejor arma contra los que no tienen ninguno, todos esos a los que la alegría de vivir les parece una provocación y la risa, una sentencia de muerte o un pasaporte al infierno.
Por eso los ateos hacemos hoy más falta que nunca, porque somos los únicos que, frente a la sinrazón y el sinsentido de las religiones, oponemos una higiénica distancia y, sobre todo, un sano y necesario choteo.

sábado, 3 de junio de 2017

La banlieue meets el barrio


Me enseña una de mis sobrinas este vídeo y me parece algo muy grande. Así a simple vista parece rodado en uno de esas banlieue franceses y protagonizado por la segunda o tercera generación de chavales de familias emigradas de Marruecos, Argelia o Senegal, muchos de ellos luciendo orgullosos en sus remeras los colores de las selecciones de su país.

Pero no, esto no es Marsella: es Lavapiés, en Madrid: a poco que uno conozca el barrio y se fije, lo reconoce enseguida. Y es este giro inesperado de guion que me parece lo más. Ahí está la genialidad de este vídeo, que juega al despiste rizando de forma muy juguetona el rizo de la multiculturalidad: no se trata de un producto musical de la calle surgido aquí, sino de otro nacido fuera, el afrotrap, y trasplantado aquí con naturalidad y desparpajo, hasta el punto de parecer propio: esa onda callejera de suburbio francés no rechina nada en Lavapiés, al contrario, encaja como un guante.

Karim Benzema se llama el tema, porque Karim Benzema es el ídolo de todos estos chavales: como Zidane, es un héroe de lo que antes se llamaba el Tercer Mundo. Para ellos ha conseguido el súmmum de la integración en el Primer Mundo Blanco y Rico: juega en el Real Madrid (aunque ellos lleven camisetas del Barça, el equipo de los oprimidos, pobres y marginados del planeta), gana una pasta obscena, maneja autos despampanantes y tiene todas las chicas guapas del mundo a sus pies.
Normal que le tengan en un pedestal. Para un hijo de inmigrantes del Magreb o del Sahel, Karim Benzema encarna el Éxito en la vida, la redención de sus orígenes, la consagración absoluta: ahora puede hablar a los blancos de igual a igual, hasta humillarlos con su dinero si quiere, que para eso le sale por las orejas.
Por eso le cantan y le dedican esta canción chatarrera, porque todos quieren ser como él. Para todos estos adolescentes que viven en Europa pero cuyo origen hay que rastrear en Tetuán, en Argel o en Dakar, Karim Benzema es su dios.

Lástima que, de momento, las únicas Puertas Doradas a la integración VIP en Occidente sea darle patadas a un balón. Yo soy más de menos fútbol y más de repartirles microscopios, pero bueno, no quiero amargar la fiesta #antiLePen y #antiTrump que es este vídeo.