miércoles, 26 de diciembre de 2007

Alegres fiestas


"La Navidad en mi casa es por lo menos seis o siete veces más agradable que en cualquier otro sitio. Empezamos a beber temprano y, cuando el resto de la gente ve un solo Santa Claus, nosotros vemos seis o siete."

W. C. Fields

jueves, 20 de diciembre de 2007

Alternativa a las doce uvas


No sé si a vosotros os pasa lo mismo que a mí…
Odio las uvas. No aguanto su sabor áspero y como mucho, cuando me ofrecen, picoteo una o dos, imagínate lo que supone para mí tener que engullir 12 casi de golpe todos los años.
Estoy positivamente harto de esta tradición absurda. ¿Por qué uvas y no otra cosa? ¿Qué tienen las uvas de especial? No lo sé, y mira que he investigado en los arcanos de las tradiciones navideñas. Creo, aunque no estoy seguro, que se debió a que un año hubo superávit en la producción de uvas en España y claro, había que darles salida por algún lado. Y se le vendió a la gente lo de comerlas en nochevieja como se les han vendido los sudokus, que mira que son borregos.
Yo hasta ahora las tomaba porque si no mi madre agarraba un buen berrinche. Para ella, faltar a cualquier honda tradición navideña es un acto de sabotaje del entorno de Al Qaeda, como también considera sacrilegio que cantes un villancico fuera de temporada porque se supone que trae mal fario.
Podría contar aquí las veces que la he hecho rabiar poniéndome a cantar villancicos en la playa, pero en vez de eso seguiré hablando de las uvas.
Me tienen podrido, año tras año. Las como porque por otra parte es la única ración de fruta que tomo en todo el invierno, y así aprovecho para variar un poco mi dieta, pero no puedo con ellas.
No soporto la textura viscosa de la pulpa, los pellejos inmasticables, esos molestos octavos pasajeros que son las pipas y, sobre todo, lo que ya me supera es la pelota que se me forma en la boca y que todavía estoy rumiando después de haber terminado las campanadas. Por lo que no sé vosotros, pero yo siempre me veo obligado a pronunciar el “feliz año nuevo” con la boca llena porque todavía sigo procesando esa pella intragable de biomasa.
Sí, lo sé, me dirás que para evitar todas estas inconveniencias están las uvas de lata, que ya te vienen preparadas, sin piel ni pipas. Pero yo desconfío de ellas. Me dan mazo de grima. Las uvas de lata son como mutantes, sucedáneos del todo sospechosos; estoy seguro de que las hacen en laboratorio a partir de grasa animal y periódicos viejos.
La cuestión aquí es encontrar una alternativa razonable a las uvas, sean de lata o naturales.
Somos muchos los que queremos cambiar esto. A unos porque no nos gustan, otros porque son alérgicos y unos cuantos más por esnobismo y ganas de llevar la contraria, una solución queremos.
Yo no he querido dejar de aportar a tan apasionante debate mi granito de arena y, teniendo en cuenta la idiosincrasia de cada cual, se me ha ocurrido esta lista.
No tenéis más que buscaros en ella.

ALTERNATIVAS:

Para la que no sale del sushibar: 12 futomakis.

Para los bocazas: 12 polvorones.

Para los kidults más frikis: 12 madalenas con trozos de chocolate.

Para la dipsómana: 12 chupitos de tequila (con un par).

Para el farlopero: 12 rayas (con un par también: de fosas nasales).

Para las excéntricas: 12 aceitunas rellenas de anchoa.

Para el poligonero: 12 pastis.

Para las chicas picantes: 12 pimientos de cayena.

Para los originales: 12 gajos de mandarina.

Para el experimental: 12 lichis.

Para los pretenciosos: 12 langostinos pelados.

Para la fanática de la dieta: 12 bocanadas de aire.

Para los culturistas: 12 avellanas (o almendras).

Para los refinados: 12 conguitos blancos.

Por último, y si eres de esas raras personas que disfrutan con ellas, una sugerencia para darle a las uvas ese “toque adicional” tan del gusto de Tallulah:
  • Coge las uvas, pélalas y mételas luego en una copa de champán vacía.
  • Rocía la copa con un buen vino tinto.
  • Déjalas un ratito macerando y adquiriendo saborcillo.
  • Por último, agarra la copa y bébete el vino, pero deja las uvas en la copa listas para tomar.
Campanada a campanada notarás la diferencia.

Baby, It's cold outside

Decepción


"Dejé de creer en Santa Claus cuando mi madre me llevó a verlo a unos grandes almacenes y él me pidió un autógrafo."

Shirley Temple

Hábitat amenazado


"I'm dreaming of a white Christmas, just like the ones I used to know..."


Lo que antaño cantaban Bing Crosby y Frank Sinatra, pronto lo interpretarán a coro los osos polares y Santa Claus. Un reciente estudio científico confirma que, para el 2013, no quedará hielo en verano en el Ártico. Y otro asegura que, para el 2040, habrá desaparecido definitivamente.
La amenaza es seria. Y no sólo para los esquimales y los lapones. Lo peor de todo, lo más dramático, es que Papá Noel y sus renos se quedarán sin hogar.
Su base de operaciones en el Polo Norte tiene los días contados. Hay que ir pensando en trasladar la fábrica de juguetes con sus elfos productores.
El cambio climático los va a desahuciar en breve y tendrán que buscar nueva dirección física donde mocosos del mundo entero puedan dirigir sus cartas.
Aunque esto ya no es fundamental: basta con que Santa se abra una cuenta de correo electrónico. Gracias a la moderna tecnología, la pérdida del hábitat no tiene por qué comportar una ruptura traumática de comunicación con su base de fans.
………………………………………………………………………………………..
Nuestra intención, en cualquier caso, es apelar a tu sensibilidad. La situación para el pobre viejo, sus mascotas y sus duendes sobreexplotados se presenta verdaderamente angustiosa. El futuro para ellos resulta incierto. Su entorno está cambiando radicalmente. Y ellos no ignoran su destino: saben que su reino mágico en el reino de los hielos está condenado a la desaparición.
No podemos quedarnos de brazos cruzados ante esta tragedia: es necesaria una campaña de concienciación pública. En la calle, desde luego, no se va a quedar un personaje tan entrañable y significativo. Si fuera así, demostraríamos muy poco agradecimiento y humanidad.
A tal fin se ha fundado "A home for Santa", una ONG de carácter internacional y sin ánimo de lucro que lucha por evitar esta injusticia, buscando nuevo domicilio para el papá de la navidad.
Se barajan varias posibilidades: un piso en la ciudad del Pocero en Seseña (Toledo), un apartamento en Marina D'Or o un módulo prefabricado en un parque de Oslo.
Si estás interesado en colaborar en el proyecto de realojo de Santa Claus, puedes ingresar tus donativos en la siguiente cuenta corriente:
0075-0796-07-0600172939
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Último boletín de “A home for Santa” (si te quieres dar de baja en nuestra niusleter, no tienes más que responder a este mail escribiendo en asunto “borrar lista”)
Gracias a nuestros llamamientos a la solidaridad internacional, la situación ahora mismo ya no es tan desesperada.
De los elfos, al parecer, se va a hacer cargo Nike, que los va a contratar para una de sus fábricas en Indonesia.
Como ha declarado un portavoz de la compañía, “No podíamos dejar escapar un contingente así de trabajadores cualificados y acostumbrados, además, a trabajar en las más duras condiciones. Creemos que con nosotros se sentirán a gusto.”
Los renos va costando más colocarlos. Alguno se ha vendido ya a algún zoo, y Brad y Angelina han comunicado también su intención de adoptar uno, así y todo hay que seguir buscando acomodo al resto.
En cuanto al bueno de Santa Claus... Creemos que esta es la ocasión perfecta para jubilarle y aprovechar para introducir nuevos talentos, savia joven, rostros distintos.
Es el momento de convocar un concurso en televisión, "Buscamos al próximo Santa Claus. Puedes ser tú."
Y en efecto, puedes ser tú.
¿Te lo has planteado?
Sólo tendrías que vestir de rojo y blanco, como los White Stripes.
La tarea en sí tampoco es muy ingrata: sólo se trabaja unos días al año, eso sí, muy intensamente. Pero luego tienes todo el año para descansar.
¿Y la satisfacción personal que proporciona este trabajo? Llevar alegría y felicidad a un billón de hogares, alimentar la inocencia y la fantasía de los niños, convertirse en un personaje emblemático de las que quizá sean las fiestas más populares del mundo...
Es mucha responsabilidad, lo sabemos, pero apostamos por el relevo.
Queremos encontrar al Papá Noel del siglo XXI.
Pronto informaremos de la fecha y el lugar donde se hará el casting.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Christmas shopping



"La gente que dice que no se puede comprar la felicidad, no sabe a qué tiendas hay que ir."

viernes, 14 de diciembre de 2007

Es mi fiesta y lloro si quiero

Si hay algo que abunda estos días son las fiestas. Cuando no organizas tú una tienes que acudir a un montón de ellas. Están las de empresa, las familiares y esas a las que vas invitado por el amigo de un amigo de un amigo. Es decir, que si te llamaran del anatómico forense para reconocer el cadáver del anfitrión, no serías de gran ayuda porque no le conoces ni de lejos. Pero da igual. Tú le echas morro y te presentas. Será que no lo has hecho veces. Y siempre puedes llevarte un souvenir de la casa –un cenicero mono, por ejemplo- o arruinar los muebles de IKEA derramándoles copas por encima. Según cómo te lo montes.
Yo procuro siempre montármelo lo mejor que puedo. Mi filosofía particular es que la vida es una fiesta, y las fiestas no duran eternamente. Llega un momento en que se acaban, y entonces tienes que decidir si te lo has pasado bien o no. Y yo, cuando terminan, quiero sonreír de satisfacción, pensando que me lo he pasado realmente bien.
Esta no es una excepción. Cuando entro, me encuentro el piso abarrotado de gente. Los hay bailando en el salón, hablando en los sofás, explorando las habitaciones y, cómo no, el inevitable corrillo en la cocina. El baño, como siempre, está ocupado, con cola fuera, y no precisamente de gente apremiada por la necesidad. O sí, pero de otro tipo. Mucho más urgente y acuciante: la ansiedad que provoca la adicción a la drogadicción, que canta mi amiga Elvis.
Uno de los que se impacientan en la puerta del servicio, caminando desquiciado de un lado a otro, lo expresa muy gráficamente:
—¡Dos rayas más y soy un tigre!
Rrrrrrrr. Qué fiera. Pero le entiendo. A mí me pasa más o menos lo mismo: es meterme una rayita y me siento, al instante, crazysexycool. Tratamiento de shock, me va de maravilla. Por supuesto que se puede discrepar, es sólo que yo cuento la feria según me va. Otros te dicen que sólo con música y gente sube de tono el ambiente. Pues no; hacen falta también otros aditivos. A veces tanta candidez me desconcierta.
En ese momento interrumpe mis reflexiones el amigo al que había enviado a buscar drogas. Su cara lo dice todo: misión cumplida.
—¿A quién le has pillado?, pregunto.
—A ese camello.
Me señala un brasileño que parece un muñeco hinchable de Ricky Martin.
—¿Le conoces?
—No, pero me ha dado un argumento irresistible.
—¿Qué te ha dicho?
—“Tengo un coca increíble; la misma que se cargó a Carmina Ordóñez.”
No lo puedo impedir: me relamo. Y ordeno:
—Hazte unas lonchas ya mismo. Y que sean generosas. Esta noche vamos a tirar los tabiques.
Los nasales, me refiero. Sin perder un segundo nos vamos al baño. Overbooking dentro y fuera, así que decidimos colarnos en algún cuarto a ponernos las rayas. Al final, como siempre, las hago yo. No tardo nada en ejecutar la operación. A veces pienso que si hubiera una olimpiada de esto, yo estaría en el podio con Kate Moss. He puesto, en un pispás y sobre la carcasa de un cedé, dos tiros como medianas de la autopista del Mediterráneo; solo falta plantarles adelfas. Sorbo la mía con un turulo improvisado y es tal mi ímpetu que me la incrusto directamente en el cerebro, sin darme tiempo a metabolizarla. Es mi método: lo inspiro todo hondo para inspirarme mejor.
Con la cara hacia arriba y apretando con un dedo la mitad de la nariz, le digo a mi amigo:
—Cariño, dame el pésame.
—¿Por qué?
—La nariz. Se me ha muerto.
Mi amigo se solidariza enseguida:
—¿Pongo otra?
—Ya estás tardando.
Mi amigo obedece encantado. Estamos en el mismo barco. Ah, viciosa existencia voraz. Te empuja con sus inaplazables exigencias. Elegantemente consumidos, tienes razón, esto no es la buena vida. Pero qué quieres que te diga, I’m loving it. La seducción del mal tiene mucho de alcalina.
Salimos de la habitación mordisqueándonos compulsivamente los labios y nos mezclamos un poco con la concurrencia. Parloteo con unos y otros como si me fuera la vida en ello, con turbolocuacidad, el típico síndrome postprimerarraya. Para definir mi estado mental nada como el estribillo de aquel hit de las Pointer Sisters: estoy tan excitado, y no puedo disimularlo, estoy a punto de perder el control y creo que me gusta. Sí señor: me gusta. Además, para eso está hecho el control: para perderlo. No en vano me he ganado una justa reputación como maestro de los excesos. Tampoco es que me preocupe. La reputación es como la arena de los gatos. Puede cambiarse cada día. Yo de hecho la cambio.
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La fiesta está en su apogeo.
En el pasillo cazo al vuelo una conversación entre dos chicas. Una de ellas es un icono vivo de la anorexia. La otra, maravillada, le pregunta:
—¿Cómo consigues tener tan buen tipo?
—En todo el día sólo tomo un Special K.
—¿Un tazón?
—No, un copo. Una caja me dura años.
No puedo evitar sonreír con indulgencia. Sí, ya lo sé: vanidad, vanidad y todo vanidad… Pero me encanta. En vista de que la fiesta está cada vez más animada, llamo a otro amigo para que se venga. Después de un par de timbrazos me cuelga. Al minuto recibo un sms:
“Stoi con 1 xulazo n la kma, superdilatada. Yamame luego, bso.”
No sabe lo que se está perdiendo. Saco unos restos de MDMA de un bolsillo del pantalón y mi compadre y yo nos metemos una buena dosis, mojando la yema del meñique dos veces en el fondo del saquito de plástico. Después vamos a servirnos una copa, bailamos un rato, mantenemos un puñado de conversaciones idiotas y oímos una buena ración de charlas insustanciales.
En estos devaneos me presentan a un tipo muy exótico; parece un fakir o un príncipe hindú. Una vez más acierta mi intuición. Intrigado, le pregunto:
—¿De dónde eres?
—Indio —me contesta—. De Cachemir.
—Anda —le digo—, como mi jersei.
Por su cara deduzco que no capta fácilmente mi sentido del humor. Es igual. No voy a perder el tiempo con un público tan poco receptivo, así que le dejo y me voy a dar una vuelta. Me topo con mi amigo, que fue por unas copas. Está sonando música española. No reconozco la canción ni quién la canta. Le pregunto a mi colega quiénes son.
—Amaral, me responde.
—¿Amaral? —le digo sorprendido—. ¿Qué es eso, un precepto chino como “amaral a Dios sobre todas las cosas”?
—No, es un dúo, me aclara él.
—¿Músico o cómico?
—No sabría decirte…
Dejémoslo ahí. No me gustan los debates inútiles, por eso me largo enseguida de los chillouts donde se discute si Goofy es un perro o no. En ese momento, y como leyendo mi pensamiento, mi amigo dice:
—No sé si estoy fatal o fenomenal, pero me inclino por ambas cosas.
Le miro con empatía y digo:
—Te entiendo. A mí me pasa lo mismo.
Aunque, para ser sinceros, no me siento nada mal. Empiezo a notar la confortable y brumosa sensación del MDMA desperezándose en mi cuerpo. No sé por qué, quizá por el maridaje perfecto, me da por sacar un bote de poppers. Le ofrezco a mi amigo. Es la primera vez que lo prueba. Lo hace con cierta aprensión y, antes del subidón, declara:
—Huele a piscina, pero me encanta.
Ese es mi chico. Segundos después se tambalea. Cuando se recupera, va a sentarse en un sofá. El subidón le rebosa por los poros. Dobla la cabeza y se deja llevar. Mi amigo ha perdido la conciencia de todo y se ha sumergido en las regiones del éxtasis. Yo, por el contrario, siempre me zambullo en ellas sin perder conciencia de nada. Es sólo cuestión de autodisciplina.
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Por supuesto, como en tantas otras fiestas, no podía faltar el momento ex and the city. Inesperadamente, de la nada, surge un antiguo novio. Reacciono dando un respingo, como si fuera su fantasma. En realidad lo es. No voy a decir ese tópico del manual del despecho que es la frase: “Para mí ha muerto”. No he tenido que molestarme en matarlo: ya lo ha hecho por mí el tiempo.
Aun así, su inoportuna presencia me irrita sobremanera.
—¿Qué haces aquí? —le digo muy arisco—. Te dije que esperaras en el coche.
De eso hace ya tres años, pero para qué entrar en detalles. Lo que no quiero es rayarme, eso es todo. Tengo un pedo muy guay y no quiero echarlo a perder con inoportunas interferencias. Para colmo me pide tabaco. Mascando el desprecio le digo:
—Un cigarro no te doy porque un cigarro ahora vale mucho más que tú.
Luego me siento estupendo porque a todos nos gusta comportarnos a veces como una mujer fatal. Además, tengo debilidad por las punch lines, por más que esta en particular la haya sampleado de Paquita la del Barrio, tremenda crooner cantinera. Pero me sirve perfectamente para dejar a mi ex con un palmo de narices. Vuelvo a perderme por la fiesta, tratando de encontrar algo interesante o divertido o qué sé yo, porque ya estoy alcanzando ese punto de no retorno en el que ya no sé lo que quiero ni, en el fondo y mientras vaya así de puesto, me importa.
Lo cierto es que ahora mismo ocupo un lugar ideal, ese mundo de colocón perfecto en el que no estás demasiado arriba ni demasiado abajo. El punto exacto. Lo que yo llamo la meseta. Cuando el cosmos, milagrosamente, es todo armonía y tú vibras con él en la frecuencia justa.
Regreso junto a mi amigo, moviéndome por los pasillos como si caminara por la luna. Me siento junto a él en el sofá, le meneo un poco el muslo y le digo:
—¿Qué tal estás?
Él abre los ojos y me mira bovinamente, sonriendo como un buda feliz. No contesta nada, se limita a modular retozonamente un mugido de placer:
—Mmmmmmm.
Jamás una sola letra ha querido decir tanto.
Me retrepo en el sofá, cierro los ojos y le agarro la mano, intentando viajar con él, conectar nuestros colocones, ser un espía síquico en esa house of love que es su mente.
Es el momento del buen filin sensitivo, de comunión, de compartir el nirvana.
Permanecemos así un rato, sentados en el sofá y retroalimentando nuestro paraíso artificial, hasta que mi amigo, de repente, se vuelve hacia mí y con la mirada pastosa pero brillante me dice:
—Me da miedo morir. ¿Qué es lo que habrá luego?
Me pilla desprevenido. No sé qué decir e improviso:
—Supongo que será como una especie de after.
—¿Tú crees?
—En realidad no lo sé, pero estate seguro de que lo que sí habrá es un Corte Inglés.
Mi amigo sonríe, me abraza, me da un beso y me dice:
—Qué buen rollo contigo. Feliz navidad.
—Feliz navidad, respondo yo y justo en ese mágico momento, sin venir a cuento, me acuerdo de que en casa tengo una colada por tender. Lleva en la lavadora dos días. Se me va a pudrir la ropa.
Pensando en esto me rayo un poco.
Cómo me jode en esos momentos de felicidad aterrizar bruscamente en la ordinariez de la vida.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Navidad en tu WC


Con este rollo de papel higiénico especial, decorado con motivos navideños, harás por fin realidad tus fantasías de venganza.
La navidad podrá ponerte de mala leche, agobiarte, quemarte a lo bonzo, pero siempre puedes tomarte la revancha limpiándote el culo con ella.
Lo mejor de todo es que los puedes comprar personalizados (a mi amigo, a mi hija, a mi hermano...)
Es el regalo perfecto porque es ambivalente. No sólo sirve para quedar bien con inconformistas y amargados. También hará mucha ilusión al que hace de su casa un Cortylandia y le cuelga bolas rojas hasta al gato.
Tanto si detestas estas fiestas como si eres un fanático del folclore navideño, no me digas que este rollo no tiene su rollo.

Carta a sus majestades los reyes


"Queridos Reyes Magos,

Como este año he sido bueno, quiero que me traigáis la Barbie Fiestera, que viene en la caja con coletón, ropa prieta, botella de agua y dos pastillas. Para mi viejo, un mando de la tele-bomba. Y para mi madre, dos cacerolas.

A mi abuela, que está muy gorda porque come pan hasta con el flan, quiero que le traigáis un juego completo de Gymform 8 para que su abdomen se reduzca unos centímetros, a ver si por lo menos no desconcha los quicios de las puertas.

A mi tía Toñi, que conduce un camión TIR de 12 ruedas y es lesbiana, quiero que le traigáis un kit de herramientas Leroy-Merlin, que sería una compañía estupenda para ella.

A mi tía Carmela, que tiene el bigote de Pancho Villa y los brazos peludos como un oranguntán, no le traigáis media docena de Ondinas como todos los años, sino un vestido precioso de lentejuelas y una boa de plumas para que le den trabajo como drag en el Gula Gula.

Y para Papá Noel, que le tengo mucha manía desde que de pequeño me llevaron a verlo y me meé encima de él de miedo y me infló a hostias, quiero que hundáis un petrolero en el Polo Norte, donde vive, y haya un derrame masivo que le mate a él, a los renos y de paso haga un poco de limpieza étnica entre los lapones por absurdos, por vivir en iglús en vez de en chalés adosados y porque no saben lo que es comerse la boca..."

viernes, 7 de diciembre de 2007

Ideas para decorar


La actriz Paulette Goddard decidió que las guirnaldas tradicionales no eran lo bastante espectaculares para su árbol de navidad.

Lo decoró con orlas de armiño

Terrorismo poético


Si quieres practicar un poco de kale borroka antinavidad, sigue paso a paso esta táctica:

1

Disfrázate de Papá Noel.

2

Acércate a la zona infantil de juegos del parque de tu barrio.

3

Espera a estar completamente rodeado de niños.

4

Finge un ataque al corazón.

Villancico actualizado


Pero mira cómo mueren

los peces en el río,

pero mira cómo mueren

por los vertidos tóxicos

domingo, 2 de diciembre de 2007

EXTRA DE NAVIDAD


En efecto, es una edición extraordinaria, y ha salido ya.


A partir de hoy, y durante todo el mes de diciembre -anfitrión del solsticio de invierno-, este blog se convierte en un especial de lujo dedicado a la navidad.


En él, como siempre, encontrarás historias fantásticas, otras increíbles pero ciertas y algunas que rozan la ilegalidad. O al menos atentan, entre espumillón y burbujas de champán, contra la decencia y las buenas costumbres.


En estas fechas entrañables, y desde las páginas de mi nicho virtual, se abre para ti de nuevo la nave de los locos, la galería de los horrores, el baile de la confusión... Y puede que incluso las puertas del mismo Disco-Inferno.


Porque hasta en la celebración más familiar hay gato encerrado en la caja de Schroendiger.


Porque entre "peladilla" y "pesadilla" sólo hay una letra de diferencia.


Por todo esto, y mucho más, la navidad en mi blog será distinta.

Retorcida.

Sorprendente.

Escalofriante.


No tengas miedo: descúbrela.


Y un último deseo ante la crepitante chimenea: disfruta de las fiestas y vuela, en pos de tu estrella, tan alto como los renos de Santa Claus.


Feliz 2008, camaradas y ciudadanos.

Diálogo propio de estas fechas


—Una navidad sin luces en las calles es como un verano sin sol, ¿no te parece?

—No sé. A mí me da igual.

—Qué esaborío eres, muchacho.

—No. Lo que soy es ciego.

Triunfa en todas las fiestas


"Para darle un toque adicional, moja el lápiz de labios en Bourbon antes de ponértelo."

Tallulah Bankhead

sábado, 1 de diciembre de 2007

California dreamin'


Durante los años 30 del pasado siglo, el magnate cinematográfico Louis B. Mayer instaló 20 toneladas de nieve artificial alrededor de su casa, en la playa de Santa Mónica, para que su familia pudiera disfrutar de unas navidades blancas.

MORALEJA:
Puede que el amor lo conquiste todo, pero el dinero vence hasta al clima.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Profecía


"Los tres jinetes del Apocalipsis serán la información, la superpoblación y el terrorismo."


Luis Buñuel, poco antes de morir.

jueves, 22 de noviembre de 2007

La pregunta del mes


"¿Usted no ha matado nunca a nadie por aburrimiento, por no saber qué hacer?
Es divertido."

(Max Aub, "Crímenes ejemplares")

Noticias alucinantes (II)


DESCUBREN EN LAS COSTAS DE EEUU UN SER MITAD ALGA MITAD ANIMAL


Biólogos norteamericanos han descubierto frente a las costas de Carolina del Norte un ser mitad alga, mitad animal cuya estructura y comportamiento parecen sacados de una película de terror.

El organismo es deforme, viscoso y se mantiene en el fondo de los océanos en una especie de estado latente. En cuanto nota algo vivo moviéndose por encima de él, se despierta, se infla y hace aumentar su propio tamaño hasta 100 veces. Entonces la víctima se ve rodeada por todas partes y muere asfixiada. La "cosa" disuelve su alimento con ácidos y vuelve a esconderse en las profundidades.

"Son los organismos más extraños y terribles que se hayan descubierto jamás en el planeta", aseguran sorprendidos los biólogos norteamericanos.

En un principio calificaron a este ser como vegetal porque al inicio de su vida desarrolla una función fotosintética. Sin embargo, los expertos se dieron cuenta de que al crecer asume características animales, al punto de poder producir jugos gástricos altamente tóxicos.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Es una grave irresponsabilidad traer hijos al mundo


Después de cinco horas aguardando el final del parto, Blas tenía los nervios destrozados.
Ya pensaba que se habían olvidado de él cuando entró una enfermera en la sala de espera. Era robusta y marcial. Daban ganas de cuadrarse ante ella.
Se puso en jarras, sacó pecho y preguntó:
—¿Es usted Blas?
—Sí, contestó él, más nervioso todavía. No sabía si le iban a llevar al paredón o a anunciarle que había sido padre. La enfermera, para alivio suyo, le sacó pronto de dudas. Secamente le informó:
—Ha sido niña. Enhorabuena.
Blas aulló de alegría. Ella, impasible, le ordenó:
—Acompáñeme, por favor.
Él obedeció y la siguió por los pasillos de maternidad hasta una salita con un ventanal por el que podía verse la habitación-nido, llena de cunas con bebés dentro. Una vez allí, la enfermera le indicó donde estaba su niña.
—Mírela –le dijo, señalando a través del cristal-. Es aquella de allí al fondo, a la izquierda.
Blas entrecerró los ojos, hizo visera con la mano y preguntó.
—¿Cuál?
—La de la cuna más grande. Debo felicitarle; es una niña preciosa, sanísima y de peso excepcional.
Blas la localizó al fin, gorda, sonrosada y pelona. La contempló absorto y fascinado. No acababa de creer que pudiera haber engendrado aquella cosa enorme y plácida. Y no disimuló su orgullo.
—Sí, esa es mi pequeña, exclamó ufano.
La enfermera, en un tono insoportablemente hiriente, replicó:
-¿Pequeña? Señor, su hija parece un ballenato. Vaya pidiendo el cheque-bebé porque les va a comer como una cerda.
Él ignoró sus groseros comentarios. Estaba pegado al cristal con expresión idiota. Así estuvo un rato hasta que, pasado el embobamiento inicial, comenzó a fijarse en detalles. El primero que le llamó la atención fue un niño que dormía junto a su hija. O más bien su cabeza, de ingente tamaño, que sobresalía de la cuna como un enorme peñón. La enfermera le explicó, sin venir a cuento, que la macrocefalia de aquel bebé era la triste secuela de un medicamento tóxico que, aunque ya había sido retirado del mercado, fue utilizado por la madre.
-¡Qué disgusto para sus padres!, observó Blas, tratando de decir algo adecuado.
-Uy, qué va –contestó ella-. Si están contentísimos.
La enfermera le contó la reacción que tuvieron con el recién nacido. “¡Con tanta cabeza debe de tener un cerebro descomunal!”, fueron sus palabras nada más verle. “¡Será un portento, un niño prodigio!”, pronosticó el padre. “¡Le darán un título de ingeniero y mi angelito todavía llevará pantalones cortos!”, auguró la madre. “¡Cómo se va a avergonzar de mí, que soy casi analfabeta!”, añadió.
Para consternación de Blas, el niño cabezón no era el único que había nacido con alguna anomalía. Un poco más allá, la hija de una adicta a la cocacola light se revolvía furiosamente en su cuna, presa del mono.
-Es un caso grave –le explicó la enfermera-. Rechaza la leche. Sólo quiere cocacola light. Y la doctora ha dado orden de que leche o nada. Se nos va a morir de hambre.
—Qué lástima, ¿no?, opinó Blas.
—Pues sí.
—Y ese que parece un dios hindú, con tanto brazo, ¿quién es?
—Ah sí, ese, el mutante —respondió la enfermera con mortal indiferencia —. Es el hijo de una ucraniana que ha abierto un todo a cien en Aluche. Vino embarazada de su país. El niño salió así porque ella es de la región donde pasó lo de Chernobil y, claro, la radiación afectó al feto.
—¡Qué horror!
—Oh, no crea. A su madre le será de gran ayuda en la tienda, cuando crezca. Como ella dice, necesitará de todos los brazos disponibles. Y a la criatura le sobran.
A Blas aquel rosario de calamidades y deformaciones le estaba estresando un poco, así que, para reconciliarse con el mundo, volvió a fijar la vista en su hija.
Le devolvió una tranquilidad inmediata. Allí estaba ella, en el mejor de los sueños, nada menos que carne de su carne, sangre de su sangre, la siguiente generación, su especie perpetuada, la prolongación en el tiempo de su clan... Se le caía la baba mirándola.
Para celebrar el nacimiento de su hermosota hija, sacó una petaca del bolsillo.
—¡Venga –dijo jovial a la enfermera-, le invito a un trago! Es whisky.
—No, gracias —contestó ella con su voz de sargento al mando—. Prefiero un tiro de perico. ¿Tiene?
—Pues... no.
Ella bufó y dijo:
—Pues nada, me voy que tengo trabajo. Si se queda aquí no haga mucho ruido.
—Vale, vale.
Se oyó un estrépito. La enfermera, rápida de reflejos, se volvió alerta.
-¡Ya se ha vuelto a escapar!, exclamó enojada.
-¿Quién?, preguntó Blas alarmado.
-El maniaco sexual –respondió ella-. Seguramente ha atacado ya a alguna enfermera. O a alguna visita.
Entonces, de debajo de la bata, sacó una porra eléctrica. Hacía amago de marcharse cuando Blas le dijo:
-¡Pero oiga, dónde va con ese chisme, está prohibido!
-¿Y qué? –contestó ella, apuntándole con la porra- ¿Es que me va a enseñar usted ahora cómo mantener el orden en mi hospital?
Blas tragó saliva.
-No, claro; faltaría más.
-Muy bien -respondió ella satisfecha-. Pues le dejo con los niños. No sé lo que tardaré, pero tome, por si alguno de ellos llora.
Arrojó un objeto a Blas, que él agarró al vuelo. Cuando lo miró no daba crédito: era otra porra eléctrica.
-¡Pero oiga!, protestó apenas.
Se quedó con la palabra en la boca: la enfermera ya había desaparecido corriendo por el pasillo, camino del ala siquiátrica, mientras voceaba:
-¡Verás como te pille, loco cabrón! ¡Mira que te lo advertí! ¡Esta vez te corto los huevos!

Consultorio


Querida Miss Zelania,

¿Cuál es el mejor momento para dar por terminada una fiesta?


Mi querida amiga, el mejor momento para dar por terminada una fiesta es cuando las señoras empiezan a sudar.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Así habló el maestro


"Si queremos liberarnos de una pasión intolerable, no tenemos más remedio que tomar hachís"

(Friedrich Nietzsche, "Ecce Homo")

martes, 13 de noviembre de 2007

Curiosidades (I)


El médico alemán Daniel Bockher publicó en 1622 una obra que alcanzó gran popularidad.
Titulada "Medicus microcosmos", en ella se ensalzan las propiedades curativas de la orina, los excrementos, los piojos, el semen, las lombrices intestinales y la cera de los oídos.
Esto sí que es medicina alternativa... pero de verdad.

Consejos para una vida mejor (II)


"Tu tranquilidad espiritual nunca, pero nunca jamás, puede depender de otra persona.

Si dejas que dependa de otra persona, siempre sales muy mal parado. Puede que no a la primera de cambio, pero tarde o temprano. Hay que aprender... No sé, hay que aprender a vivir con uno mismo.

Hay que aprender a abrir las sábanas y a poner la mesa para uno solo sin sentirse patético. Hay que ser fuerte y estar seguro y contento con uno mismo, y no dar nunca la más mínima impresión de que no puedes soportarlo sin esa puta compañía.

Hay que empeñarse en fingirlo."

(Armistead Maupin, "Nuevas historias de San Francisco")

lunes, 12 de noviembre de 2007

La moral es bipolar


"Mi abuelo John -que murió en 1942- fue un héroe para mí. Pero llevó una vida bastante alocada.
Era alguien notorio: fue mujeriego, alcohólico y drogadicto. A pesar de todo, existía otra cara que era genial: tenía un talento extraordinario y era increíblemente inteligente, bien parecido y divertido. A la gente le encantaba; era estupendo estar cerca de él, y emocionante.
Así que esa cuestión del modelo de conducta me confunde, en todos hay algo bueno y algo malo..."

Drew Barrymore sobre su abuelo, el inmortal John Barrymore

Consejos para una vida mejor (I)


"Los ejercicios faciales son todos una estafa. Chupar pollas es el único eficaz. No es ninguna broma. No hay nada como eso para dar firmeza a las mandíbulas."

(Truman Capote, "Plegarias atendidas")

Fame, I'm gonna live forever...


"Según un estudio publicado por la Universidad de Gotham, en el año 2030 una de cada cinco personas será famosa y en el 2050 lo será una de cada tres. En el año 2060 habrá más famosos que gente normal, y teniendo en cuenta que la fama siempre es relativa a la mayoría, debemos concluir que las personas normales son los famosos del futuro."
(Extraído del libro "Fama", de Rosemarie Jarski)

Los Oscar no lo son todo



La rubia despampanante JAYNE MANSFIELD ganó muchos premios durante su carrera, aunque ninguno fue por su calidad como actriz.
Entre ellos,

Miss embajadora de los perritos calientes

Miss jersey de nailon

Miss salto de cama

Miss interruptor eléctrico

Miss jarabe de arce ciento por ciento puro

Miss contador Géiger

Miss prevención de incendios

Miss Tomate

Miss 4 de julio

Miss Autopista

El único título que rechazó fue el de Miss Queso Roquefort porque, decía, “no me sonó muy bien.”

domingo, 11 de noviembre de 2007

Al cambio climático, buena cara


-Hola, qué tal, le dijeron al sol.

Y él, radiante, respondió:

-Aquí, haciendo buen tiempo.

Sample de verdad


En su obra "Bostan", Saadi de Shiraz estableció una importante verdad en este pequeño cuento:

Un hombre le preguntó a otro, apuesto, inteligente y elegante, quién era.

Este le respondió:

-Soy el diablo.

-¡Pero eso no puede ser! -dijo el hombre-. El diablo es feo y maligno.

-Amigo mío -respondió Satanás-, eso es lo que dicen de mí mis detractores.

(Idries Shah, "Reflexiones")