lunes, 29 de septiembre de 2008

El poder de las palabras



Un vídeo de culto para locos de las fuentes y diseñadores gráficos.
Una obra maestra musical y visual.
Un mundo tipográfico.
Un alarde de creatividad y un bonito homenaje a la sublime Billie Holiday.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Punk not dead




Pareidolia III








He visto el rostro del Diablo... Y era uno de estos.

He visto el rostro de la Muerte... Y era uno de estos.

He visto el rostro de la Crisis... Y era uno de estos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Graffitti bridge















Abandonamos nuestro enganche cromático con el rosa no sin antes mezclar pink con algo de punk y comentar que, por lo que vengo observando últimamente en numerosos grafitis, el rosa es un tono que está de moda entre los escritores o grafiteros.

Es más, la tendencia que apunta en muros y paredes es la de combinarlo preferentemente con plata (también con azules, blancos y negros), utilizándolo sobre todo para siluetear, bordear, rellenar, sombrear y también para trazos y tags.

Mola este rollo naif, con un toque como de ajuar de Barbie, aunque a mí esta paleta de sprays me recuerda un poco a los colores que el decorador Pascua Ortega eligió para adornar calles y edificios en la boda de los príncipes, cuando Letizia todavía lucía otra nariz.

Por otra parte, no es mala señal que el esprai de color rosa se esté haciendo cargo de las cosas: al menos demuestra que los rudos grafiteros, muchachotes gamberros curtidos en la acción, han perdido cualquier prejuicio respecto al uso de un color tan poco guerrillero y varonil.

Quizá, después de todo, estemos avanzando...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Piensa en rosa



Ah, los años 50... La década de color de rosa.
Todo se tiñó entonces de ese color: la publicidad, los Cadillacs, los caniches, las barras de labios de Avon y Margaret Astor, los musicales, el tupperware, los trajes de Chanel que lucía Jackie O...
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Normal.
Al menos en Estados Unidos, aquellos fueron años de prosperidad casi ilimitada, de euforia como campeones del mundo libre, de confianza en el futuro (atómico), del auge sin parangón del american way of life, cuando todo el mundo tenía casa, coche, una hija preciosa a punto de graduarse y electrodomésticos (entre ellos, un flamante televisor).
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Había trabajo para todos, y todos vivían en una suburbia feliz con sus jardines eventualmente recortados por un Eduardo Manostijeras mientras Kennedy, desde la tele, les prometía el espacio como la nueva frontera.
Las paredes de las ciudades estaban limpias de grafiti, General Motors aún hacía de Detroit la pujante Ciudad del Motor, con pleno empleo, y los hombres todavía llevaban sombrero y fumaban Marlboro como cosacos mientras babeaban por Marilyn.
En el horizonte de sucesos no se perfilaban todavía ni crisis, ni carestía del petróleo, ni paro masivo, ni guetos urbanos, ni drogas, ni conflictos sociales, ni oleadas de inmigración ni riots...
Nadie sabía entonces, salvo cuatro intelectuales beatniks raros que habían leído a William Burroughs, lo que era un yonki.
Ni, por supuesto, lo que significaba que uno de ellos pudiera darte el palo en la calle.
¿Cómo no iban a verlo todo de color de rosa, si tenían motivos de sobra para vivir satisfechos y confiados?
La de los años 50 fue una década dorada entre Canadá y Río Grande que quizá nunca jamás se vuelva a repetir.
Pero que nos dejó su legado, un legado imperecedero de látex rosa con complementos a juego.
Porque ¿a que no sabes cómo se despidió la década más naif que ha conocido la humanidad?
Creando, en 1959, a la muñeca Barbie.

sábado, 13 de septiembre de 2008

jueves, 4 de septiembre de 2008

Setiembre



Desde que me enteré que la Real Academia de la Lengua permitía que se escribiera el último mes del verano y primero del otoño tanto con pe como sin ella, decidí, por ahorro de tiempo y pragmatismo ortográfico en esta era de tecleo continuo y rápido, no volver a escribirlo jamás con la pe intercalada.
No fue una elección fácil. Más de una vez he tenido encontronazos y polémicas por el hecho de escribir setiembre sin pe.
Los reaccionarios del idioma lo acusan de anatema. Los cursis me dicen que así la palabra pierde encanto, como que le falta algo. Son los que cuando la pronuncian aspiran exageradamente la pe, como si les diera un conato de hipo. Lo que esos pedantes tampoco saben es que lo mismo ocurre con "séptimo" y "sétimo", que la Royal Academy también acepta con ambas grafías.
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La gente se complica la vida cuando en realidad la academia (no la que otorga los Oscar, la del idioma)es mucho más flexible de lo que ellos piensan.
Al Ayuntamiento de Madrid porque no le da la gana, y también porque a alguien tan académico y formal como Gallardón no le haría ninguna gracia, pero podría perfectamente escribir "trasporte público" en las líneas de metro y autobuses.
El prefijo "trans", casi sin excepción, puede también escribirse "tras".
Y es algo correctísimo.
Sólo en algunos casos permanece igual.
Como en "transexual", por ejemplo.
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Setiembre es también el mes en que ha comenzado el Ramadán para nuestros hermanos musulmanes.
Ya sabes, el mes en que desde las claritas del día al mismo momento en que no se distingue un hilo blanco de un hilo negro, ya bien de noche, no pueden comer ni beber ni fumar ni fornicar ni... Que yo sepa, respirar sí pueden, pero poco más.
Para los que no estamos acostumbrados es un tormento. Para ellos es una rutina anual a la que están más que habituados y que les infunde disciplina, corporal, mental y espiritual.
A mí todo eso me parece muy bien, lo que no sé es cómo iba a aguantar yo todo un largo día sin pan y sin una cochina pausa de diez minutos para salir fuera a echarme un cigarrito.
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A algunos, con todo, les vendrá bien.
El primer día del mes les comentaba yo a dos franceses de origen argelino que el Ramadán es la excusa perfecta de las anoréxicas musulmanas para no comer.
Y uno de ellos, muy ofendido, me contestó que entre las musulmanas no hay nada de eso, que sólo tenía que fijarme en el culo gordo que tiene la mayoría de ellas.
"Pues ahora que lo dices, le dije, no me había fijado; será verdad".
El caso es que ahora sé que, al igual que en Irán no hay homosexuales y en Marruecos oficialmente tampoco existe la prostitución, la cantidad de musulmanas con trastornos alimenticios es absolutamente residual.
Un dato más para conocer la singular sociología del Islam.