domingo, 5 de diciembre de 2010

Evasivas con estilo

Para salir airoso de una situación incómoda. Esto es, cuando te ponen en un compromiso. O en un brete, que viene a ser lo mismo.
Me encanta esa palabra, brete. Ya casi nadie la usa. Parece un nombre de niña germano, Hansel y Brete. O una derivación de brete al cuerno. O un apócope de ábrete, por lo que se diría brete de piernas. Pero no nos desviemos.
Lo que aquí se trata, concretamente, es de cómo salir del paso cuando esa amistad insegura y siempre en busca de la aprobación de los demás te presenta a su nueva pareja, un adefesio de saldo, y te pregunta si te parece mon@.

Descarnadamente sincero, desde luego, no vas a ser -bueno, sí: cuando toque hablar a sus espaldas, que entonces te despacharás a gusto-.
Se impone una diplomacia con un punto perverso o una ironía tan sutil que pueda apagar una vela y expresar lo evidente sin que ningún involucrado se moleste.
Para hacerte una idea, aquí van cuatro ejemplos:


1:
-¿No te parece guapo mi novio?
-Técnicamente hablando, no. Ahora, desde un punto de vista idealizado...


2:
-¿No es guapa mi novia?
-Lo importante es lo que pienses tú. Yo en estos asuntos siento un gran respeto por las decisiones personales.


3:
-¿A que es guapo mi novio?
-Ya sabes lo que dicen: para gustos, colores. Aunque no sé si con el tuyo habría que ampliar la paleta...


4:
-Qué, ¿te parece guapa mi novia?
-No exactamente en el sentido clásico del término. Ella como que lo reinventa.

2 comentarios:

Matilde dijo...

Me encantan las dos últimas y las ilustraciones.

David Pallol dijo...

:)