Mostrando entradas con la etiqueta desechos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desechos. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de abril de 2016

Obsolescencia empalada

O como leí una vez por ahí, 'no confíes en un PC que no puedas tirar por la ventana'.

Foto: Sonia Martínez.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Toy story IV

SINOPSIS:

Juanito, que ha dejado de llamarse así para convertirse en Juan, ha tomado una decisión drástica: deshacerse de los juguetes de su infancia, a los que ha metido en una caja de cartón y ha abandonado en la calle.

Juanito, que fue un niño adorable, ahora que es adolescente se ha portado como un desalmado.
Será el pavo, la tontería de la edad, que te vuelves arisco y difícil, el caso es que sus juguetes no dan crédito.
Primero porque, en vez de tirarlos a la calle, podría haberlos llevado a algún centro para que se entregaran a familias necesitadas y así seguir cumpliendo su función: llenar de alegría e ilusión la vida de otros niños.
Muchos de los juguetes están todavía en buen estado. ¿Por qué no les dio una segunda oportunidad?

Tampoco se explican que se haya deshecho con tan malas formas de ellos, unos juguetes que han sido, durante años, sus más leales compañeros de juegos.
Unos juguetes que ahora están tristes, desahuciados, y que, en cuanto nadie pase por la calle, dejarán su postura estática e inexpresiva y cobrarán vida para quejarse amargamente por su destino y por lo ingrato que ha sido Juanito, que les ha impuesto un ERE brutal después de años de servicio.

Indignados, y con motivo, resuelven primero formar una asamblea donde discutir el nuevo escenario y plantear soluciones.
Seis horas después de intenso debate, decide tomarse la primera medida: hacerle un escrache en la puerta de casa a Juanito.

A esta acción le seguirán trepidantes aventuras que harán las delicias de grandes y pequeños y que incluirán antidisturbios, risas y lágrimas, tertulianos de derechas reclamando la ilegalización de todos los juguetes por etarras, protestas formales de la embajada china, romances imposibles entre superhombres de plástico y muñecos de peluche y un giro final inesperado que demostrará de una vez por todas que, con los juguetes, no se juega.

lunes, 25 de abril de 2011

El arte es basura




Cuando pasé por la calle y me encontré con esto, lo primero que pensé es cuánta razón tiene este hombre.
Después de exhalar un suspiro, pensé lo segundo: no somos nada.

Enseguida corregí esta tendencia a ser cenizo y ponerme en el peor de los casos, que para eso es primavera, la vida no deja de ser bella y hay que ser optimistas.
A lo mejor, me dije, aquel cuadro en la vía pública, tan bien colocadito, formaba parte de una intervención artística en la calle, dentro de alguna campaña cultural organizada por el ayuntamiento de Pozuelo.

Pero luego pensé, ¿Kandinsky? Ni hablar. En todo caso, si finalmente el ayuntamiento de Pozuelo se decidiera a hacer algo así, sería con láminas de Carlos Sáenz de Tejada, Inmaculadas de Murillo o los cuadros opuspop del fundador de los kikos. Algo más a tono con el espíritu de la localidad.
Pero Kandinsky definitivamente no. Demasiado vanguardista. Y además bolchevique. Este tipo de cosas no entra dentro de su programación.

Al final era todo mucho más espontáneo: en una casa habían decidido botar a la calle un cuadro deteriorado por la humedad.
Pero ante una explicación tan prosaica, a uno le gusta fantasear.
Lo cierto es que esta es una forma como cualquier otra de llevar el arte a la calle.
Al menos hasta que pase el camión de la basura.

lunes, 17 de enero de 2011

Corramos un tupido burka


Esta es la todo menos fina estampa que me encontré el otro día en el acceso a la estación de Príncipe Pío por el Paseo del Rey.
Menudo susto me llevé de repente. Pocas veces en mi vida había sentido una aprensión así, como un troll verde que se me encarama a la espalda.
Llegué a pensar, reculando, que era un cadáver que habían cubierto mientras llegaba alguien para hacerse cargo de él: la policía, el Samur, un equipo forense o el servicio de recogida de homeless muertos, diligentemente enviado por esa Susanita de Mafalda que tenemos en el Ayuntamiento.


Daba yuyu pasar por su lado. Pero superado el impacto inicial, y como no se movía, me confié y hasta me detuve a hacer fotos.
La verdad es que no daba crédito. Hacía tiempo que no contemplaba algo tan morboso y tan sórdido. Y eso que en Madrid uno ve de todo. O puede esperar ver de todo, porque esta es una ciudad en la que a cada esquina te asaltan, como diría el maestro, tales of the unexpected.
Sin dejar de superarse: Madrid es una ciudad que reinventa día a día el concepto de gótico urbano.
Solo había que ver esto.


Aun con todo lo curado de espantos que pueda estar uno, esta especie de materialización de un ectoplasma azul, o visión burkapérrima de la exclusión social, es completamente nueva.
Sí es habitual ver, en este acceso a la estación, grupos de indigentes reunidos en alegre camaradería mientras comparten desventuras y un cartón de vino Don Simón.
El imán de atracción es el cercano albergue de San Isidro, ahora en obras.

Pero esto era lo nunca visto, traspasar un límite del mal gusto -para que luego hablen solo de Telecinco-: darte de bruces con una especie de reclamo conceptual de la pobreza galopante que invade nuestras calles, a modo de intervención artística.
Todo esto al lado de una estación con nombre bastante irónico: en esta ocasión al menos, el príncipe no fue muy pío.


Ante esta figura fantasmal y patética me pregunté, inevitablemente, quién le había puesto el burka encima. Él mismo no pudo ser porque la manta estaba impecablemente remetida por los bordes: se trataba sin duda de un trabajo externo.
Tal vez fue iniciativa de un ciudadano anónimo, que prefirió bajar una manta de su casa y tapar la escoria a tenerla ahí bien visible, delante de todo el mundo, con la mala imagen que da del barrio.

O a lo mejor, porque la realidad supera siempre lo de piensa mal y acertarás, fue una brigada del propio ayuntamiento, dentro de un proyecto piloto y movidos por esa mentalidad clasista de que los pobres solo ensucian y hacen feo, así que mejor esconderlos.
No deja de ser una solución alternativa para el burka, lo de tapar con él ciertas vergüenzas, ya que su uso genuino entre las musulmanas resulta tan polémico.

domingo, 6 de septiembre de 2009

España por los suelos



¿Será la crisis, será ZP?

¿Será la rosa, será un clavel?

¿Será por H, será por B?

El caso es que ya veis cómo me he encontrado a España: tiradísima.

lunes, 23 de junio de 2008

Cementerio tecnológico













No todo van a ser restos humanos.

Cuando uno es un sentimental, lo es para todo, tenga o no alma (al fin y al cabo tampoco está probado que la tengamos nosotros).

He de admitir que estos desechos me cosquillean especialmente la fibra emocional. No lo puedo evitar. Cuando la veo así, rota, tirada, inerte, definitivamente off, la chatarra tecnológica, no sé por qué, me conmueve.

Es entonces cuando, con lucidez dolorosa, me doy más cuenta que nunca de que en realidad no somos nada.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Villancico actualizado


Pero mira cómo mueren

los peces en el río,

pero mira cómo mueren

por los vertidos tóxicos