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domingo, 3 de abril de 2016

Obsolescencia empalada

O como leí una vez por ahí, 'no confíes en un PC que no puedas tirar por la ventana'.

Foto: Sonia Martínez.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Se vende España, razón portería


Porque todo tiene un precio, no sé por qué has pensado que existe una excepción, cantaba Ariel Rot en Sacrificio. De esto hace ya unos añitos, pero está ahora más vigente que nunca.
A pesar de Jessie J, nos están colgando price tags por todos lados. Nada se libra. Todo está a la venta, todo se privatiza: tu línea de metro, tu plaza, tu centro cultural, tu agua, tu parque, tu bosque, tu museo, tu policía, tu sanidad, tu educación...

Y se convierte en marca: Vodafone Sol, Parque Nacional del Guadarrama-Iberdrola, Teatro Calderón Häagen-Dasz, Fuerzas de seguridad del Estado Eulen... Y algún día, por qué no, seremos ciudadanos de España-Coca Cola, registered trade mark, hidratando el Imperio desde que no se ponía el sol.
Parece una idea loca, pero no es tan descabellado: la línea que separa una línea de metro de un país entero, en realidad, es muy fina. Y el neoliberalismo, en su desvergüenza infinita, se atreve a eso y más.
Estos sí que serían capaces de vender a su propia madre.
Bueno, de externalizarla.


Me recuerdan a esos que veo en los supermercados, marcando los productos con una pistolita. A todo le cuelgan un precio.  La realidad no es más que un conjuntos de lotes y saldos, vendidos al mejor postor.
Y la marca España, apoyá en el quicio de la mancebía del libre mercado, es tan susceptible de ser comprada como todo lo demás.
Una marca, además, devaluada y hundida en una espiral de descrédito, con lo que es posible que despeñe su valor hasta convertirse algún día en el Ofertón de la Semana, llevésela por tanto y le regalamos un televisor de plasma-prime minister.

Sería entonces el momento ideal para que una multinacional imaginativa comprase la marca España para convertirla en su centro de operaciones mundial, cambiando la bandera por su logo y el nombre del país por Microsoftia o Googlelandia.
Qué situación ¿no? Pero espera, que todavía podemos darle otra vuelta de tuerca a esta visión distópica hasta hacerla realmente chusca: imaginad que, en vez de una corporación poderosa, es un multimillonario chino o ruso o de Dubai el que la compra.


Por supuesto, todos los periódicos de derechas lo celebrarían, sacando foto en portada en la que el magnate celebra su adquisición con botellas de champán, mujeres en bikini y tacones y peluquín un poco descolocado por tanta emoción.
Y lo celebran y lo saludan como al 'emprendedor internacional que va a rescatar España de su declive y desidia y la va a dinamizar y blablabla'. Para avalarlo citarán su extenso currículum de compañías prósperas e historial en reflote de empresas.

Lo que ellos no saben es que las cosas se acaban volviendo en tu contra. Porque ese señor, de repente, nos sale antojadizo y arbitrario y, en vez de dinamizar la marca España, lo que hace es ponerla patas arriba. Para empezar, le cambia el nombre. Por el de su hija mayor, Yulinka o Chai Wei o por el de Paella, su plato preferido.
En el caso del multimillonario ruso, probablemente nos transformaría en un Club Med para eslavos con factorías de vodka, casinos-lavanderías de dinero, prostíbulos por todas partes, matones con muy malas formas en todas las puertas y clubes exclusivos donde lucir un lujo obsceno.


Los rusos, en este sentido, son muy predecibles. No tanto los chinos, que mira que son misteriosos. Porque a lo mejor el multimillonario chino nos sale todavía más caprichoso que Sheldon Adelson y decide que la bandera de España le parece demasiado chillona, así que la sustituye por una foto de su cara.
Y ahí tienes el banderón de Colón remplazado por una enorme sábana con el retrato de Mr Wong Yei, sonriente y con un look muy chino, pelo anticuado con raya a un lado y gafas metálicas de montura cuadrada.


El chino, por supuesto, que es muy listo, es también el que comercializa las tiras con su cara para llevar en la muñeca y colgando del retrovisor del coche, con lo que además de redefinir las señas de identidad del país se está forrando.
El chino se acaba nombrando rey y le faltará el respeto a España y la llamará 'puta'. Y ante las críticas dirá: "La llamo como me sale de los lichis, que para eso la compré y es mía.'

Lo peor de todo es que el chino tendrá razón y nos tendremos que callar. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Para conocer la moraleja, hazte usuario Premium. Para todo lo demás, Mastercard.

Todas las fotos son de millonarios rusos.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Señales de una crisis interminable

















Cómo estará de desesperada la gente en este país que ya dejan sus currículums hasta en los pasos de cebra.

viernes, 24 de agosto de 2012

Around Spain in one post










Esta es una de esas ocasiones en que no debes preguntarte qué puede hacer tu país por ti sino que puedes hacer tú por tu país.

La intención de este post, como la del ministro Soria, es fomentar el turismo interior por España, por aquello de llevar una alegría en forma de eurillos a tantos y tantos establecimientos hosteleros de nuestro país que han visto desplomarse la demanda nacional.

Estoy de acuerdo con el señor ministro. Nadie sabe lo que supone para ese bar en la carretera o justo a la entrada del pueblo, de camarero adusto, invadido por las moscas y cuyos expositores de cristal con las raciones sobre la barra no pasarían una somera inspección de sanidad, que pare una familia y comience a pedir botellas de agua y bocadillos.
Supone su agosto, ya que es el mes en curso. Y con esas inopinadas ganancias, lo que hará, seguramente, es comprar más merchandising para engordar la vitrina-homenaje a los viejos buenos tiempos del Caudillo...

Esto por la España interior, en cuanto a la costa... Al chiringuito de precios abusivos que invade ilegalmente 7 metros de playa y que tiene a la mitad de sus camareros sin contrato o con uno por menos horas, también le va a venir de lujo.

El ministro Soria tiene razón. ¿Para qué viajar fuera de España, qué hermosa eres, tan rica en tradiciones y festejos matavaquillas y donde brotan las caras de Bélmez por doquier?
Es que mira que somos esnobs, cuando aquí tenemos al alcance de la mano tanta variedad de tipos y paisajes, de la costa a la montaña, del regadío al secano, del payés levantino al gañán castellano, del pijo de Sotogrande al que veranea señorialmente en Santander.

Como también tiene razón al señalar ese aliciente extra que es que España sea un mosquito-free country: es verdad que aquí de esos bichos ya no quedan, porque las lagunas y marismas en las que vivían las han desecado para convertirlas en urbanizaciones y campos de golf.
En fin, una cosa por la otra, no sé por qué se queja la gente tanto del ladrillo, cuando el ladrillo se ha demostrado como el mejor Kill-Paff.
Y en cualquier caso, los que no mata el ladrillo, los mata el fuego.

miércoles, 11 de abril de 2012

No es país para viejos

(La noticia)


Año 2045.

Es tal el overbooking de ancianos que el Estado, para ahorrarse el desorbitado gasto de pensiones y sanidad en ellos, ha creado un gerontocidio institucionalizado: al llegar a los 65 años, que es una edad correcta para desaparecer, habiendo vivido plenamente y aún en posesión, en la mayoría de los casos, de todas las facultades mentales, el Estado fomenta la E.V. (Eutanasia Voluntaria).

En estos burocráticos casos, para maquillar la realidad, la gente no muere, “dexiste”. Esto es, deja de existir, recalcando en todo caso en los formularios que fue por voluntad propia no exenta de un encomiable patriotismo, lo que les concede automáticamente al morir una medalla al mérito civil que se entrega a los parientes junto a una bandera plegada (La ceremonia, todo hay que decirlo, es muy emotiva).

Todo anciano que se acoja al programa es eliminado limpia e indoloramente -una fugaz inyección subcutánea y, en pocos minutos, dulcemente, se acabó...-, como se sacrifica un perro en el veterinario.
Después el Estado, agradecido de quitarse un peso de encima, otorga ventajas a la familia: becas de estudio en cualquiera de los exclusivísimos centros privados que monopolizan la enseñanza, por ejemplo.
O bien se les coloca en listas preferentes para conseguir un trabajo, lo que, en una situación de desempleo casi crónica para la mayoría de la población, suele ser lo más demandado.

jueves, 16 de febrero de 2012

viernes, 10 de febrero de 2012

Más que recortes, retoques


Sí, ya sé que la Iglesia -por fin- parece haber hecho serio propósito de enmienda, pero el daño ya está hecho. Y es muy grande. Su imagen se ha deteriorado demasiado, su credibilidad está por los suelos y la labor de RR.PP. que tienen que hacer para reparar esto es inmensa.

Para ganarse a una opinión pública escandalizada podían empezar por aquí. Por este relieve de San José de Calasanz en el patio de los Escolapios de Pozuelo de Alarcón, junto a la capilla.
Tal como aparece ahora, es toda una provocación. Antaño, no lo discuto, seguramente debía conmover, pero ahora, con el historial de pederastia que tienen, la percepción ha cambiado y tanta ternura por los críos resulta sospechosa.
Está claro que San José de Calasanz era de los que también le gustaban que se le arrimaran los niños pero ahora, después de todo lo que ha salido a la luz, es inevitable preguntarse hasta qué punto.

Con la multitud de casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes y formadores religiosos en todo el mundo, una imagen como esta ahora mismo de inocente tiene muy poco. Uno ya no puede contemplarla de la misma manera. Tiene un trasfondo muy sucio. Lo que te sugiere son cosas muy feas.


Con esta imagen deberían hacer como con los libros de Mark Twain, en los que cambian la palabra 'nigger' por 'esclavo', o esas fotos antiguas de la Garbo, de Coco Chanel, de Bogart o Sartre de las que borran el cigarrillo de su boca, de sus dedos o de su boquilla.

Si yo fuera la Iglesia y quisiera reconciliarme con una sociedad asqueada, tendría reflejos, sería valiente y actuaría. Este relieve está pidiendo a gritos una intervención. Que lo retoquen. Con un Photoshop ético. Tapar o quitar lo que incomoda al pudor, como hicieron con los genitales de la Capilla Sixtina. En este caso, los niños.
Para que no quede el conjunto así como mutilado, se le puede poner a la figura central un botijo o una pizza familiar en el brazo y sustituir al niño de pie por una maceta con ficus o un robot de Sony.
No se trata de ser iconoclasta porque sí. Es una cuestión de sensibilidad, decencia y buen gusto. Este relieve es de todo menos políticamente correcto. Puede herir muchas susceptibilidades. Hay que limpiarlo de toda connotación negativa. Y eso implica que los niños deben desaparecer. Tal como está, resulta de una desfachatez ofensiva.
Las víctimas de tanto desaprensivo con sotana se merecen más respeto.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Nación zombi


Eso es España ahora mismo, un país de muertos vivientes. Sin trabajo. Sin futuro. Desahuciados. Cadáveres ambulantes que se echan encima de los contenedores cuando cierran los supermercados, peleándose por la comida. Muertos que caminan gracias a la economía sumergida y los hurtos famélicos.

Pero no hay que desanimarse. Ya conocéis ese dicho, si la vida te da limones, hazte una limonada. Y si lo que te da son zombis, pues nada, te montas un gran parque temático. Y cuando digo grande me refiero a que ocupe toda España. Algo único en su género. Sin parangón. Una referencia mundial. La definitiva Zombilandia.

Hay que aprovechar dos cosas. La primera, que somos unos de los principales destinos turísticos. La segunda, que el de los zombis es un negocio que da mucha pasta. Muchísima.


Hasta el punto de que podría reflotar la economía del país. Si hay ahora mismo una industria floreciente, es la de los zombis. Podría suponer para nuestro PIB lo que Volvo, Abba e Ikea suponen para Suecia, o Nokia para Finlandia.

Además, la inversión inicial sería mínima. Los zombis ya los tenemos, 4.360.926 y subiendo. También los decorados: urbanizaciones fantasma, aeropuertos desolados, estaciones de AVE vacías.
Escenarios inquietantes donde se masca la amenaza, donde en cualquier momento una bandada de zombis puede surgir de la nada y atacarte para comerte el cerebro.


Dan asquito y miedo, vale, pero también dinero. Mogollón. Los zombis son muy rentables. Al menos para Estados Unidos, que es el país que mejor ha sabido explotarlos. Sí, el mismo país donde una foto de Obama tuneado como zombi ha causado un gran revuelo.

El que hizo ese cartel fue un visionario: después del hito de un presidente negro, seguramente venga otro más importante, y será el del primer presidente zombi en la Casa Blanca. Con la garantía además de sanear la economía con todos los royalties que generan.


No exagero. Según un estudio de la web financiera 24/7 Wall Street, los zombis aportan más de 5 mil millones de dólares a la economía norteamericana.

Aquí están las cifras desglosadas:

Películas: 2.500 millones de dólares.
Videojuegos: 2.500 millones.
Cómics, revistas, televisión: 50 millones.
Disfraces de Halloween: 500 millones estos cuatro últimos años.
Libros: 100 millones.
Merchandising: 50 millones.
Convenciones, eventos y zombie walks: 10 millones.
Mundo digital: 10 millones.
Música: 10 millones.
Arte: 10 millones.


Los números cantan.
Así que por favor, vamos a dejarnos de chorradas y la próxima burbuja, que sea de zombis.

lunes, 17 de enero de 2011

Corramos un tupido burka


Esta es la todo menos fina estampa que me encontré el otro día en el acceso a la estación de Príncipe Pío por el Paseo del Rey.
Menudo susto me llevé de repente. Pocas veces en mi vida había sentido una aprensión así, como un troll verde que se me encarama a la espalda.
Llegué a pensar, reculando, que era un cadáver que habían cubierto mientras llegaba alguien para hacerse cargo de él: la policía, el Samur, un equipo forense o el servicio de recogida de homeless muertos, diligentemente enviado por esa Susanita de Mafalda que tenemos en el Ayuntamiento.


Daba yuyu pasar por su lado. Pero superado el impacto inicial, y como no se movía, me confié y hasta me detuve a hacer fotos.
La verdad es que no daba crédito. Hacía tiempo que no contemplaba algo tan morboso y tan sórdido. Y eso que en Madrid uno ve de todo. O puede esperar ver de todo, porque esta es una ciudad en la que a cada esquina te asaltan, como diría el maestro, tales of the unexpected.
Sin dejar de superarse: Madrid es una ciudad que reinventa día a día el concepto de gótico urbano.
Solo había que ver esto.


Aun con todo lo curado de espantos que pueda estar uno, esta especie de materialización de un ectoplasma azul, o visión burkapérrima de la exclusión social, es completamente nueva.
Sí es habitual ver, en este acceso a la estación, grupos de indigentes reunidos en alegre camaradería mientras comparten desventuras y un cartón de vino Don Simón.
El imán de atracción es el cercano albergue de San Isidro, ahora en obras.

Pero esto era lo nunca visto, traspasar un límite del mal gusto -para que luego hablen solo de Telecinco-: darte de bruces con una especie de reclamo conceptual de la pobreza galopante que invade nuestras calles, a modo de intervención artística.
Todo esto al lado de una estación con nombre bastante irónico: en esta ocasión al menos, el príncipe no fue muy pío.


Ante esta figura fantasmal y patética me pregunté, inevitablemente, quién le había puesto el burka encima. Él mismo no pudo ser porque la manta estaba impecablemente remetida por los bordes: se trataba sin duda de un trabajo externo.
Tal vez fue iniciativa de un ciudadano anónimo, que prefirió bajar una manta de su casa y tapar la escoria a tenerla ahí bien visible, delante de todo el mundo, con la mala imagen que da del barrio.

O a lo mejor, porque la realidad supera siempre lo de piensa mal y acertarás, fue una brigada del propio ayuntamiento, dentro de un proyecto piloto y movidos por esa mentalidad clasista de que los pobres solo ensucian y hacen feo, así que mejor esconderlos.
No deja de ser una solución alternativa para el burka, lo de tapar con él ciertas vergüenzas, ya que su uso genuino entre las musulmanas resulta tan polémico.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Parientes en venta


Son tiempos duros, lo sé, lo sabes, lo sabemos.
Y también que hay personas totalmente carentes de escrúpulos que serían capaces de vender a sus madres (los chinos de las tiendas, sin ir más lejos, si no fuera porque les sale más a cuenta tenerlas trabajando 18 horas diarias).
No obstante, para los que todavía conservan alguno y se las ven y se las desean para pagar la hipoteca o llegar a fin de mes, aquí tienes un seguro que te da la opción de vender a tu prima previa tasación.
Así que piensa en el ramillete de hijas de tus tías, que seguro que encuentras alguna de la que poder desprenderte sin muchos remordimientos y por la que además, si tiene buena dentadura, está entera y sana, te pueden dar un buen pellizco.
Luego es cuestión de proponérselo, a ver qué le parece.
Claro que corres el riesgo de que te diga lo que aquel pastor de cabras griego le decía a su pariente en EEUU:
"Esto es ridículo, primo."
O a lo mejor, quién sabe, se presta encantada.
Tal como están las cosas, un dinerito extra no viene nada mal, y tú por probar no pierdes nada.

sábado, 9 de enero de 2010

Nueve revistas y media


Las fotos pertenecen a la mesa de una salita de espera de una de las tres sedes del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, concretamente la de la calle Alfonso XII.

Lo que se amontona sobre ella son revistas y más revistas, todas relacionadas con agricultura, pesca o ganadería. Yo había oído que existían publicaciones especializadas hasta lo grotesco, como una dedicada al apasionante mundo de los ascensores y montacargas que descubrí aquí, poniendo a prueba, una vez más, esa credulidad mía que a veces parece una actriz secundaria de Candy Candy.

Pero lo de este ministerio ya es harina de otro costal: jamás pensé que se pudiera dedicar toda una revista a la vaca frisona o al cerdo ibérico; supongo que público habrá, por más que me cueste visualizarlo.


Enumero las revistas que se apilan sobre la mesa: “Huella rural” (revista trimestral de desarrollo rural), “Agronatura” (revista de agricultura y medio ambiente), “Dieta mediterránea” (número especial con la pera de Lleida en portada), “Mujer rural” (revista de la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural), “Huella” (revista trimestral de política regional europea), “Tierra y vida” (revista informativa profesional de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Sevilla), “Cooperación” (revista da Asociación Galega de Cooperativas Agrarias), “Asaja” (El campo de Castilla-La Mancha), “Frisona española” (con Carmen Machi en portada, posando pizpireta junto a un hermoso ejemplar de esta raza), “Cerveza y salud al día” (publicación del centro de información Cerveza y Salud), “Qualitea” (turismo y dieta mediterránea), “Solo cerdo ibérico” (¡con más de 130 páginas dedicadas al bicho!), “Horticultura” (revista global de industria, distribución y socioeconomía hortícola), “7 aceitunas news” (boletín informativo de Interaceituna, organización interprofesional de la aceituna de mesa), “La tierra del agricultor y ganadero” o, finalmente, la única que en todo este amplio muestrario tenía algún sentido, “Desarrollo rural y sostenible”, revista de más de 60 páginas editada por el mismo ministerio.
Y eso que he omitido unas cuantas por no hacer la lista demasiado larga.


Resumiendo: un disparate.
Todas estas revistas suponen un derroche injustificable de energía, recursos y papel cuché (porque el papel de todas ellas es satinado, grueso, de la mejor calidad y en cuatricromía, para qué escatimar gastos puestos a hacer una revista representativa).
Cuesta asumir tanto despilfarro innecesario, y más en un ministerio como este, que predica la reducción de la huella ecológica y el uso racional de los recursos.
Una contradicción flagrante con lo de permitir que talen un buen cacho de Amazonia para que la vaca frisona pueda proclamar al mundo, tolón tolón, que no es una vaca cualquiera.

Lo peor de todo es que en el ministerio están de acuerdo: “En efecto, es un despilfarro. Pero ¿sabes lo que pasa? Que en la mentalidad de toda esta gente, si no tienes una revista, es como si no existieras en el sector.”
La impenitente manía española por aparentar; en eso no tenemos remedio. Aun así no dejo de preguntarme, tal como se supone que están las cosas, si el sector realmente necesita saber de la existencia de la Federación Nacional de Aceituneros Altivos de Jaén mediante una revista totalmente prescindible y que además no lee nadie porque los contenidos son lo más desalentador en cuanto a gancho y atractivo, incluso para el aceitunero altivo de Jaén más fanático.


Y más cuando ahora todo ese contenido de interés tan limitado -que si la promoción de la aceituna española de mesa en los países bálticos, que si la presentación oficial de la nueva máquina deshuesadora, que si entrevista con el técnico diplomado en relleno de pimiento o anchoa…- podría volcarse perfectamente en un sitio web, que si de algo tiene que servir la Red es para aliviar al planeta, con su versión on line, de la publicación de tanta y tanta revista absurda.
Hay cosas, creo yo, que son de sentido común, sin necesidad de irse a Copenhague a chillar detrás de una pancarta.

sábado, 12 de abril de 2008

Arquitectura & Visibilidad

En realidad la mejor acepción para arquitectura & visibilidad sería el barrio de Chueca.
Pero también sirve para este caso.
No entiendo cómo una ciudad tan pobre en perspectivas urbanas como Madrid, para una que tiene, la tapa con una hilera de abetos alpinos.
Desde la glorieta de las Pirámides no es que los árboles no dejen ver el bosque, sino la Puerta de Toledo.
Tampoco es que el monumento valga gran cosa, que es estrecho de hombros y sus remates escultóricos parecen sombreros de Carmen Miranda, pero al menos hace escenografía.
Es una pena desperdiciar este punto de fuga urbano, que podría rematar en un telón interesante si no fuera por los árboles de la calle, más propios de la Selva Negra que de una mediana.
Si yo fuera el alcalde, los trasplantaría cuanto antes a las faldas de Navacerrada y en su lugar pondría setos de boj, que se pueden podar artísticamente, son resistentes y capaces además de acumular una gran costra de mierda en sus hojas.
...................................................
Es una idea loca, lo sé.
Cualquiera dice a los vecinos que les vamos a quitar los árboles de la calle. Por más que la mayoría de ellos siga sin separar la basura y coja el coche hasta para ir a comprar el pan, les saldrá el fundamentalismo ecologista y habrá manifestaciones y protestas con niños en primer plano, utilizados como siempre, portando pancartas en las que reza: “No me quitéis los árboles, por favor.”
A ver quién no se conmueve.
Y espera que no se sume a la causa alguna baronesa con síndrome de amarre a los árboles amenazados…
Total, que yo no dejo de preguntarme por qué por cosas tan sencillas se arman líos tan tremendos.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Arquitectura & Inmoralidad



Desde que tengo memoria la recuerdo así.

Está al final de la calle Fernández de los Ríos, frente al Complejo Galaxia, haciendo casi esquina con Isaac Peral.

Asombrado y confundido por este último piso sin rellenar, vacío de entrañas, llegué a pensar que era la secuela de un bombardeo de la Guerra Civil, pero no podía ser posible: por el estilo la casa fue levantada después, en los años 50 o 60 del pasado siglo.

Alguna vez pensé también que a lo mejor, por falta de presupuesto, quedó a medio terminar.

O quizá se deba al capricho de un arquitecto extravagante... Quién sabe qué historia guardan esas ventanas y balcones sin cuartos detrás, absurdamente abiertos al aire, ventilando a los cuatro vientos una vivienda que no existe.

Lo cierto es que siempre me ha llamado poderosamente la atención esta fachada incompleta y patética, sin más coartada que asomar a la calle las cuencas vacías de sus ventanas, como una calavera arquitectónica.

Últimamente además, y con la crisis galopante de vivienda que sufrimos, me resulta un espacio insultante, desconsiderado, obscenamente desaprovechado.

Santiago Cirugeda debería intervenir ya.

Seguro que su creatividad encontraría una formidable receta urbana para completar este escandaloso hueco.